«A veces se gana, otras veces se aprende» escribía recientemente Mario Mola en su cuenta de Instagram. El balear tardaba casi cuatro días en actualizar sus redes tras terminar vigésimo noveno en las Series Mundiales de Yokohama. Extraño para un triatleta acostumbrado a saborear las mieles del triunfo y, siempre de manera sobria, compartirlo con sus 120.000 seguidores.

Tras verse relegado a las últimas posiciones en Bermuda, segunda prueba del circuito, se esperaba que Mario, que no había abandonado el TOP20 en los últimos siete años, volviese a pelear por el primer puesto de la clasificación. No en vano el pasado sábado luchaba por su cuarto triunfo consecutivo en tierras niponas, tras cruzar la meta de Yokohama en primera posición en 2016, 2017 y 2018.

Pero no pudo ser. Una mala natación, saliendo de agua a más de un minuto del grupo de cabeza, cercenaba cualquier opción de victoria. No es la primera vez que le ocurre: aunque no nos cansamos de ver sus recitales en formato sprint, cuando en distancia olímpica se encuentra con un gap importante en el agua e inmerso en un grupo ciclista de poca relevancia, no existe la opción de remontada.

Ocurrió en Río 2016, donde siendo el gran favorito a la victoria los Brownlee le destrozaron tácticamente, le ocurrió en Montreal 2017 –con victoria de Javier Gómez Noya– y le ha ocurrido en estas dos últimas pruebas. Curiosamente, tres de sus peores resultados en Series Mundiales han tenido lugar con la presencia de su amigo en el pantalán de salida. De hecho estos días, tras Yokohama, en el ambiente flota una duda: ¿es negativa para los intereses de Mario Mola la presencia de Javier Gómez Noya?

Con la figura de Vincent Luis en escena, todo se complica para Mario: el francés y el gallego, muy similares en su manera de competir, tienen la capacidad de endurecer la carrera hasta unos niveles en los que Mario se encuentra indefenso y sin ayudas. Mientras por delante hay rivales poderosos que se ayudan entre ellos a lo largo de los cuarenta kilómetros de ciclismo, Mario se encuentra en la tesitura de la soledad del líder que no cuenta con apoyos.

Los números

Javier Gómez Noya es el mejor triatleta de la historia en distancia olímpica. Mario Mola, en distancia sprint. El primero atesora quince triunfos en Series Mundiales, todos en distancia olímpica. Mario, por su parte, cuenta con diecisiete triunfos totales a lo largo de los últimos seis años, desde que comenzara a despuntar haciéndose con la victoria en Londres 2014. La gran diferencia es que diez de estos triunfos son sobre distancia sprint.

Tiene su lógica: Mario ha demostrado ser un deportista mucho más explosivo que sus rivales, acostumbrados a ver como, gracias a su poderosa carrera a pie, el discípulo de Joel Filliol tiene el mejor ratio posición vs número de participaciones de todo el circuito. Si a la carrera a pie llega con opciones, el triunfo es suyo, salvo debacle.

Sus handicaps: la natación -curiosamente disciplina en la que le descubrió Iván Muñoz- y el ciclismo, en el que se ve obligado a tomar la responsabilidad de perseguir al grupo de cabeza. En este sentido Javier Gómez Noya es un triatleta quizás más completo: capaz de salir en cabeza a la transición, aguantar la tensión de la bici y mantener un ritmo infernal en diez kilómetros de carrera a pie.

Los enfrentamientos entre ambos parecen intuir que, pese a las buenas palabras cuando se supo que Javi volvía a la corta distancia, poco beneficio le aporta su presencia al rendimiento de Mario. «Javi va a endurecer la carrera, pero siempre pienso que si no es él, va a ser otro el que la va a endurecer» dijo en su momento, y no erró.

Desde que ambos compiten en Series Mundiales, han coincidido hasta en 35 ocasiones, pero con la balanza muy del lado del discípulo de Carlos Prieto: hasta en 25 de ellas Javi ha logrado una mejor posición que Mario. Sintomático, sin duda. Incluso si eliminamos 2010, 2011 y 2012 del cálculo, los años en que Mario aún no había eclosionado aún, Javi sigue teniendo los números a su favor.

El futuro

Quedan aún cuatro pruebas de las Series Mundiales, ademas de la gran final: Leeds, la más próxima en el calendario, se disputará en distancia olímpica y ya tiene confirmada la presencia tanto de Javier Gómez Noya como de Mario Mola. Las otras tres, Montreal, Hamburgo y Edmonton, serán en distancia sprint. A tenor de las palabras de Javi, no está en sus planes disputarlas.

Otra cosa es que, con su quinta posición actual en el ranking de las Series Mundiales, cambie de opinión. De ser así, Mario se encontraría en una tesitura complicada, ya que la estrategia de carrera no está de su lado.