Un reloj con GPS ha sido el principal delator de un corredor, ciclista y también sicario británico, que había asesinado a dos de sus rivales. Mark «Iceman» Fellows, de 39 años, fue declarado culpable por un jurado del Tribunal de Liverpool del asesinato en 2015 de uno de los líderes del crimen organizado y su socio, Paul Massey y John Kinsella. Ambos eran también criminales profesionales y el asesinato formaba parte de una guerra entre bandas.

Mientras que los detectives encargados del caso ya estaban investigando a Fellows por sospecha de asesinato de Kinsella, las pruebas aportadas por su Garmin Forerunner fueron decisivas.  Se encontraron fotos del sospechoso utilizando su Garmin durante una prueba disputada en 2015, Great Manchester 10K 2015, prueba que terminó en 47’17», justo dos meses antes del asesinato de Massey en julio. Los detectives localizaron el dispositivo en la casa de Fellows y comprobaron todos los datos GPS registrados por el reloj de manera que pudieran establecer conexiones con la escena del crimen.

Un minucioso entrenamiento para matar

Los datos que arrojaba el Garmin de Mark Fellows desvelaban que el corredor y ciclista había planeado los asesinatos con rigor y minuciosidad, quedando registradas todas sus salidas de reconocimiento. La policía de Manchester pidió a un experto en radionavegación por satélite que examinara el Garmin en busca de pruebas de que el supuesto asesino había estado cerca de la escena del crimen de Massey. Justo dos meses antes de su muerte, el reloj había registrado una actividad de 35 minutos empezando en el barrio donde vivía Fellows y terminando cerca de la casa de Massey.

Los datos de la actividad indicaban que el sujeto había empezado a moverse a unos 20 kilómetros por hora, lo que hacía indicar que fuera una bici. Cuando llegó al barrio, la velocidad bajaba a unos 5 kms/h, lo que indicaba que estaba andando, antes de detenerse durante 8 minutos. Según Liverpool Echo, ésta sería la supuesta vía de escape por la que Fellows corrió o tal vez anduvo en bicicleta dos meses más tarde, después de haber matado a tiros a Massey en la entrada a su propia casa.

Tres semanas después de la muerte de Massey, Fellows recibió un disparo mientras iba en bicicleta desde la casa de su novia hasta la de su abuela, probablemente de una de las bandas rivales. El disparo pasó a través de su pelvis, según el Warrington Guardian, pero sobrevivió. Después de este incidente, siguió viviendo una vida tranquila, trabajando en el turno de tarde como ayudante de cocinero.

Tres años más tarde se produjo la muerte de John Kinsella, es similares condiciones que el de Massey. El 5 de mayo de 2018, se acercó a Kinsella en su bicicleta y le disparó dos veces por la espalda y luego le remató en el suelo. Al igual que e asesino se tomó muy en serio su preparación, los testigos no pasaron por alto que un ciclista llevara puesto un chaleco de seguridad y un arma encima, como así declararon a la policía.

Poco después, Fellows se fue de vacaciones con su novia y, a su vuelta, fue detenido en el aeropuerto el pasado 30 de mayo. El 17 de enero de 2019 fue condenado a cadena perpetua.

 

Fuente: liverpoolecho.co.uk