Ya hemos hablado de los tipos de estiramientos que se pueden hacer, y cuándo conviene estirar. Para nosotros, triatletas, y en general para todos aquellos deportes que requieran de resistencia y velocidad, está claro que el estiramiento más indicado es el estático, y sobre todo si se realiza de forma pasiva. Así que vamos a listar una serie de parámetros que se tienen que cumplir para sacar la máxima rentabilidad de este tipo de movilidad muscular:

  1. Lo primero es un pequeño calentamiento de tipo general a base de actividad cardiovascular, muy suave.
  2. Hay que dedicar unos minutos a relajarse tanto física como mentalmente, pero sin llegar al enfriamiento: el músculo está más dispuesto a alargase cuando está relajado.
  3. Se empieza con un estiramiento suave, sostenido unos treinta segundos. Después se relaja unos quince.
  4. Tras un par de estos estiramientos suaves, podemos pasar al estiramiento forzado, aunque nunca llegar al punto de dolor. El riesgo, si lo hiciésemos, sería provocar el reflejo de contracción involuntaria. Mantenemos la posición otros treinta segundos y relajamos otros quince.
  5. El número de repeticiones ha de ser cuatro o cinco.
  6. Si estiramos en el calentamiento, nos hemos de centrar en los músculos implicados en la sesión de entrenamiento.
  7. Si estiramos tras el entrenamiento, trataremos de hacerlo de manera suave, buscando reducir la rigidez muscular y favoreciendo el riego sanguíneo.
  8. La respiración ha de ser suave y constante. No se puede contener la respiración ya que esto eleva la presión sanguínea sistólica -el fenómeno Valsalva- y esto es contraproducente, sobre todo para las personas hipertensas.