Tras sufrir un pinchazo y quedar en un decepcionante trigésimo octavo puesto en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, Gwen Jorgensen tenía claro que en 2016 tenía que hacerse con el oro sí o sí. ¿Qué hizo a partir de entonces? Junto a su marido Patrick Lemieux, ciclista profesional, comenzó la búsqueda de un nuevo entrenador hasta que dio con Jamie Turner y su equipo de triatletas élite, conocidos como los Wollongong Wizards. A partir de ahí, la historia es bien conocida: un dominio absoluto del triatlón femenino que hace que sea la máxima candidata a colgarse la presea de oro en la cita olímpica.

¿Pero qué ha cambiado Gwen Jorgensen en su día a día para alcanzar tales cotas de éxito? ¿En qué podemos fijarnos de ella para aplicar en nuestro día a día y mejorar como triatletas?

Feedback inmediato

El disponer de un entrenador que le da información constante sobre sus entrenamientos, es fundamental para Jorgensen. Según ella, Jamie Turner y los Wollongong Wizars son gran parte de su éxito. Jamie asiste a cada una de sus sesiones de entrenamiento, proporcionándole información básica para analizar por qué puede estar incrementándose la fatiga o los ritmos de carrera a pie cayendo.

Posiblemente la mayoría de los triatletas no podemos contar de un grupo de entrenamiento formado por corredores de élite, pero sí que podemos disponer, gracias a nuestros pulsómetros y demás gadgets, de determinada información que no sirve únicamente para quedar almacenada como trofeos de guerra que subimos a Strava y punto: esa información hay que analizarla y tratar de sacar conclusiones que puedan ponerse en práctica en las próximas sesiones de entrenamiento.

Establecer objetivos

Está claro que nuestros objetivos no van a tener absolutamente nada que ver con los de Gwen Jorgensen, que este año está centrada en Río de Janeiro, pero sí que nos podemos parecer a ella a la hora de establecer la tipología de los objetivos. Para la campeona norteamericana ganar una World Triathlon Serie este año quizás no tiene la misma importancia que la cita olímpica, pero puede ser un objetivo intermedio dentro de su planificación.

Pues nosotros igual: quizás hacer un half en concreto no sea lo más importante de nuestra temporada, pero si estamos preparando un ironman, sin duda es interensante organizar la planificación de entrenamiento incluyendo este objetivo secundario.

Motivación

Conseguir mantenerse motivada para hacer las pequeñas tareas del día a día, así como para entrenar, a lo largo de cuatro años no es una tarea fácil. ¿El truco? Intentar hacer los entrenamientos lo más variados posibles, incluyendo rutinas diferentes en cada sesión, aunque los objetivos a alcanzar guarden paralelismos de una semana a otra. Así logra que cada semana distinta y más llevadera. En este sentido, la llevanza de un diario de entrenamiento que permita revisar qué se ha ido haciendo en el pasado, es fundamental para preparar las sesiones del futuro.