Asumámoslo, en esto del triatlón hay mucha tontería. No tenemos suficiente con todo el elenco de material innecesario en el que nos dejamos los cuartos, que encima somos capaces de defender a ultranza, por ejemplo, la necesidad de depilarse para ser un buen triatleta. Que tela, tú.

Yo me las depilé por primera vez hará un año y medio, justo antes de la temporada de duatlones del año pasado. Mi doña, al verme sin un pelo de cadera para abajo, arqueó la ceja, me miró bastante escéptica y farfulló un “pues no me parece muy normal que mi marido tenga las piernas más suaves que yo, pero bueno, tú verás”. Tampoco sé muy bien por qué me las había depilado, ese es el tema. Y tengo bien claro que si preguntas a veinte triatletas, seguro que dieciocho encogen los hombros, te miran dubitativo y te dicen un “no sé, ganas aerodinámica”. Y a tomar por culo.

Spoilers: no, no se gana aerodinámica. Quizás si fuésemos Mireia Belmonte o Melani Costa (hola, Cayetano, si me estás leyendo, un fuerte abrazo) pues la cosa tuviera su lógica, jugándonos la medalla en los 200 metros estilos de los Juegos Olímpicos, pero siendo la gran mayoría de esos que acabamos los 1.500 metros de un triatlón olímpico en aguas abiertas en 29′ y gracias, como que no. Como mucho se tiene un poco más de sensibilidad, pero la fricción es irrelevante.

Así que busquemos otras razones de más peso. Yo reconozco que en el día a día, tengo dos: cuando por las noches me doy trombocid, repartir la crema es mucho más fácil sin pelajos que con ellos. Y cuando voy al masajista, más de lo mismo, creo que se lo pongo más sencillo.

Y en las caídas de la bicicleta, limpiar las heridas es también más sencillo.

Pero fuera de estas dos razones higiénicas, veo innecesario depilarse para vencer en un sprint a Mario Mola. Acepto, sin embargo, que tenga algo de ritual, algo de compromiso con nuestro deporte, del palo “bueno, venga, ahora sí que puedo decir que soy un triatleta de verdad”. Vamos, que si no te depilas, eres miembro del club de solteros contra casados del triatlón.

Por tanto, y ya resumiendo: no hay datos empíricos que demuestren que depilarte te ayude en el triatlón, más allá de valores emocionales. Y oye, y si resulta que luego compitiendo en un ironman te sientes más cómodo habiéndote depilado, aunque no vayas más rápido, pues genial. No seré yo quien te proteste.