Ayer hablábamos de cómo mejorar la técnica de pedaleo. Y hablábamos en varias ocasiones de la cadencia aplicada. Hoy la pregunta es: ¿hay una cadencia optima?

Como todo en esta vida, pues depende. En una salida larga, vamos a tener que aplicar distintas cadencias en función del desnivel al que nos enfrentemos, pero si nos fijamos en nuestros compañeros de ruta, unos probablemente vayan en cadencias bajas, cercanas a las 60 o 70 rpm, mientras que otros irán más alegres, entre las 90 y 100 rpm. ¿Por qué esta diferencia?

Partiendo de la base de que la potencia es el resultado de multiplicar la fuerza por la cadencia, cada uno adapta su cadencia a la fuerza de la que dispone tratando de encontrar su punto dulce. De ahí que los novatos sobre la bicicleta tendamos a las cadencias más altas, dado que no tenemos aún en los cuádriceps la fuerza suficiente.

Dicho ésto, la recomendación de los expertos cifra entre 80 y 100 rpm la cadencia más adecuada, dado que hay una corriente, bastante actual, que indica que cadencias altas conllevan un mejor uso de la energía, aparte de que el daño muscular es inferior (y más si hablamos de largas distancias).

Hay que puntualizar que cadencias bajas conllevan menos consumo cardiovascular, con lo que hay que escoger: o piernas o corazón 🙂

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en una salida larga de fin de semana, o en una competición, hay otros factores que influyen. Tal como decíamos al principio, el más importante es el desnivel al que nos enfrentemos, pero también entran en juego la fatiga, las sensaciones sobre la bicicleta e incluso la posición que ocupemos dentro del pelotón.