Si mi abuela tuviera ruedas no sería mi abuela, sería una motocicleta. De noventa y tres años, sí, pero una motocicleta. Así que ahora que han salido las clasificaciones del I Triatlón de MD Desafío Castilla y León no me vale ningún tipo de “y si…”. Porque no. El tiempo hecho y los errores cometidos están ahí, y en el siguiente half me quejaré o equivocaré por otro motivo. La cosa es quejarse. El triatlón es asín, es once contra once y no hay enemigo pequeño.

Puesto 102 de 224, por cierto, con un tiempo de 5h16’42”.

El resumen rápido sería: natación normal, bici genial y carrera a pie mala a más no poder.

He de reconocer que ayer por la tarde estaba acojonado, como en ninguna otra competición. Notaba bastante responsabilidad, hacía cálculos -demasiado optimistas, era consciente- con un pretexto bastante lógico: en teoría mi punto “bueno” es la carrera a pie, y en las últimas semanas estoy experimentando una mejoría en bicicleta que me permitía hacerme pajas mentales de lo más interesantes: oye, Diego, pues si haces la natación en tu ritmo, y la bicicleta en menos de 2h40′, lo mismo puedes hacer menos de cinco horas.

#miscojonestreintaytrés.

Estaba acojonado, decía. Fui ayer a recoger el dorsal y solo digo que me hubieran venido bien unas piedras en los bolsillos, porque pegaba un viento lateral de lo más rico. De 22kms/h, según los señores meteorólogos de eltiempo.es, para ser más exactos. Salí a pedalear un rato y me cagué en el momento en el que dije “venga, unas ruedas de perfil, bah, unas de 50, questátopagao”. Bandazos y sustos por doquier. Y la perspectiva en teoría para hoy no cambiaba mucho, aparte de que daban una sensación térmica a las ocho de la mañana, hora de la salida, de siete grados. A la som-bra.

Me acuesto a las once y media tras tirarme una hora preparando los trastos: yo creo que si Mary Poppins se hubiera dedicado al triatlón, hubiera necesitado dos maletas, cuatro mochilas y el baúl de la Piquer en vez de ese bolsito que llevaba. Reviso las previsiones para hoy una última vez y albricias, han cambiado: dan un mísero viento lateral de 7kms/h. Me duermo mucho más tranquilo.

Suena el despertador a las seis. Me visto, desayuno un vaso de leche de arroz y un donut -la culpa es de mi madre-, y cargo las cosas en el coche. A las siete y cuarto llego a Rioseco. Salgo del coche, y oh aleluya: efectivamente no hace viento. Hace un frío que te cagas, sí, pero sin viento. A las siete y media estoy dentro del box ordenando las cosas. Me calzo el neopreno y voy para la dársena. Ni dios se había metido aun al agua, todos en la escaleras de acceso, a ver quien es el primero. Desafrío de Medina de Rioseco, deberían haberlo llamado.

Pero por alguna razón inexcrutable que nadie alcanzamos a entender, el agua no estaba fría. No era para tirar cohetes, pero no era por ejemplo la del Altriman.

Salgo a las 8:03, detrás de los federados y de las chicas. Sí, cuando hice la inscripción había dudas de si la licencia catalana servía o no, y opté por no arriesgarme y comprar dorsal como no federado. Después se ha comprobado que la licencia sí que sirve, porque de hecho el sábado próximo, en Lantadilla, salgo como integrante del Cerdanyola CH.

Ha venido bien nadar con los no federados: he ido cómodo desde el principio, sin patadas ni gaitas. Al kilómetro ya estaba recogiendo a los últimos del primer grupo, y he terminado metido en todo el pelotón. Sensaciones: los primeros 300 metros los he hecho tratando de hacer técnica, tratando de alargar la brazada y he vuelto a tener los mismos problemas de las últimas semanas, con los omóplatos y los triceps muy cargados. Literalmente: me dolían. Asi que he optado por “recuperar” mi manera de nadar antigua, y ha sido como si en el cielo se abriesen de golpe seis arcoiris, sobre ellos cabalgasen ses unicornios y Leonor Watling viniese montada en uno de ellos para tararearme al oído Once upon a time: felicidad absoluta. A partir de ese momento he ido mucho más cómodo y no me enteraba de los metros que pasaban. He hecho 1,9, pero hubiera podido hacer otros 1,9 más.

He salido del agua en 36’40”, en el puesto 91.

Ahora viene el primer fallo: he hecho una transición de 5’43”. Me quería poner chaquetilla, por si seguía haciendo frío, y me he liado ligeramente:

1.- Quítate el neopreno.
2.- Ponte el casco, los calcetines, las zapatillas y los guantes.
3.- Ponte la chaquetilla.
4.- Quítate la chaquetilla.
5.- Quítate la parte de arriba del trisuit (con el casco aero puesto).
6.- Ponte el pulsómetro.
7.- Ponte la chaquetilla.
8.- Quédate mirando ensimismado al juez que grita a un tío que ha entrado al box a hacer fotos.
9.- Quítate la chaquetilla.
10.- Súbete la parte de arriba del trisuit.
11.- Ponte la puta chaquetilla.

Sí, lo sé. Las transiciones y yo.

Así que todo lo que había podido ganar en la natación, apretando al final, lo he perdido en boxes. He salido a carretera y aunque ha habido un momento de horror vacui porque el sillín se movía ligeramente, he empezado a acoplarme y a disfrutar como un enano. Ligero viento de cara, 33kms/h y pulsaciones en torno a 140. Todo según lo previsto. El circuito eran tres vueltas con apenas tres curvas de 90 grados, supersencillo, ideal para ir acoplado el 90% del tiempo.


I Triatlón MD Desafío Castilla y León

I Triatlón de MD Desafío Castilla y León

He empezado a adelantar gente como si no hubiera mañana. En el tramo de vuelta a Rioseco, con el viento a favor, he alcanzado velocidades de 40kms/h en apenas 133ppm. He subido pulsaciones en algún momento, rozando incluso las 155 en alguna pequeña cuesta, pero nada preocupante. He comido bien, dos barritas cortadas en seis trozos y dos cápsulas de sales, más los sorbitos de rigor al agua. Nota mental: siguiente capricho, un bidón de esos aerodinámicos, que cuando vas acoplado es un coñazo empezar a manosear a ciegas el cuadro, como cuando buscábamos teta en el cine siendo jóvenes.

I Triatlón de MD Desafío Castilla y León

Al final me han salido 2h37′, tres minutos mejor que la más optimista de mis previsiones. Puesto 64, genial. Transición rápida (1’46”), y a correr. Mi intención era tirar a 5’00/km para bajar de 1h45′, pero me ha pasado lo de siempre: he empezado a 4’30” y en 165-168ppm. He tratado de relajarme, pero sin conseguirlo hasta el km 4, que ya por fin me he puesto en esos 5’00/km de marras. ¿Problema? En el tramo de bicicleta me ha dolido mucho el piramidal, y en el tramo de carrera a pie se me ha trasladado hasta el peronéo de la pierna izquierda. He tenido que forzar movimientos al pisar, y bajar ritmo para no morirme del dolor.

I Triatlón de MD Desafío Castilla y León

He empezado a aflojar teniendo quince kilómetros por delante. Cha-chi. Me ha empezado a adelantar toda la gente a la que había dejado atrás en la bicicleta y he optado por tomármelo con filosofía y tratando de pensar en el IM. Dentro de mes y medio voy a tener historietas de estas por doquier y más vale que asuma que gran parte de la prueba voy a estar fuera de mi zona de confort: si toca sufrir, toca sufrir. Como dice Scott Jurek: a veces hay que hacerlo y punto.

He trotado al ritmo que mejor podía, en 152-154 pulsaciones, tratando de hacer menos de dos horas para cumplir la previsión de 5h20′ que había hecho Txema, y la he cumplido. He entrado en meta -sprintando, que a paripé no me gana nadie- en 5h16’42”, muy fatigado, dolorido, pero en el fondo contento.

I Triatlón de MD Desafío Castilla y León

Hay mucho que mejorar, sí, pero creo que vamos por el buen camino. Aunque cada día tengo más claro que el IM se me va a hacer muuuuy duro…

¿Próxima parada? El fin de semana que viene, que tenemos un Garanto: Requetesprint de Capillas el viernes, y olímpico de Lantadilla el sábado. Debe ser que con lo de hoy no he tenido suficiente…

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