Últimamente me sucede cada vez más a menudo: tengo la sensación de que somos idiotas. Yo al menos, me siento así. Y por lo tanto, han aprendido a tratarnos como tales. Cabe decir, que visto como nos va, nos lo merecemos.

Podría estar hablando de las últimas elecciones generales en España. Sin embargo, mi idea era subrayar algunos ejemplos curiosos que nos ha ido deparando el mercado del ciclismo, la carrera a pie, y por extensión, el triatlón.

Me alucina con qué frecuencia, hemos pasado de lo bueno a lo malo, del blanco al negro, de lo más adecuado, a lo peor. Pueden recordar cuando, hace ya algunos años, el coche con motor de ciclo Diésel, pasó a ser “lo más”. En los concesionarios, surgían como setas diferentes versiones de este motor, para ir substituyendo al típico motor Otto de entonces (gasolina). Llegó incluso a ser difícil comprarse un “gasolina” de cómo quedó el mercado copado por los coches Diésel. ¡Incluso nos decían que eran más ecológicos! Hoy en día, está demostradísimo que un motor Diésel contamina más que un gasolina, y que los inquemados de la combustión de un Diésel son altamente cancerígenos. Sin embargo, allí estuvimos, creyéndonos la historia que alguien inventó para señalarte con el dedo y decir: tu coche ya no vale. Necesitas este otro coche.

Os acordareis de las ruedas de 26” en bicicleta de montaña. Toda la vida con ellas. Y parecía que funcionaban: rodaban bien, pinchaban bien, y si pisabas un chicle o una mierda de perro con ellas, pues jodía igual de bien. De la noche a la mañana, todos aquellos con bicicletas de montaña y ruedas de 26”, estábamos a punto de morir por analfabetismo tecnológico. Era impepinable que unas ruedas de 29” eran mucho mejor. Tanto, que todas las 26” empezaron a ser substituidas, primero en las revistas de bicicletas, después en las tiendas, y finalmente, en el monte. Solo se veían estas bicicletas con ruedas de carro (si mides menos de 1.85m). ¿Argumentos? Los que queráis. Pero de la noche a la mañana, las 26” pasaron a devaluarse de una manera asombrosa. Lo que hasta entonces había funcionado a la perfección, ya no valía nada. La cosa no quedó ahí. Claro, llevar ruedas de carro también tiene sus inconvenientes. Pero las marcas tenían la solución para nosotros, oh pobres estúpidos: las ruedas de 27.5”. Todas las ventajas de las 26” y todas las ventajas de las 29”. Me pregunto, ¿qué tardaremos en volver a las 26”, un par de años?

¿Qué tal si además de las ruedas, ahora metemos la suspensión por medio? Me llamó mucho la atención el modelo de suspensión Brain de Specialized en su día. Una innovación increíble. Pasamos de la bicicleta rígida, la que cuando llegabas a casa, tenías los nudillos blancos y derramabas el vaso de leche de lo que te temblaban los brazos, a modelos de suspensión delantera. Era básico. Algunos, tuvieron acceso a la suspensión doble, más cómoda, pero en su día, muy enfocada al descenso. Con el tiempo, la doble suspensión también pasó al rally, y ahí fue cuando comenzó el bloqueo de la suspensión trasera en función del terreno. Y volviendo al modelo Brain, Specialized nos decía que era el modelo definitivo, total. Rígido cuando tocaba, flexible cuando lo necesitábamos. Hace ya algún año, que irrumpen con fuerza, las FAT. Esas bicis de ruedas para ir por la nieve y la arena, que resulta que ahora también son para ir por el monte. En la tienda, curioseando, toquiñando y siempre inquisitivos, nos dicen los responsables de ventas, que con una FAT no necesitas suspensión. Porque el diámetro de la rueda (si, ese 29”) y el globo de las mismas, te permiten comerte todos los baches. Ya, pero yo tenía entendido que necesitaba un sistema Brain con sensores que hicieran bien el trabajo que yo no sé hacer, ¿y ahora me dice usted que el secreto era poner una rueda gorda? Donde está el ingeniero del Brain que le voy a comentar un par de cosas…

No contentos con eso, semanas más tarde, en la misma tienda… si amigo: ¡La FAT con suspensión! Tuvimos que llamar corriendo al encargado a que nos lo volviera a explicar. Resulta, que estas bicis son muy divertidas y muy cómodas. Torpes como ellas solas, pero que para tenerla de segunda bici de montaña está muy bien. ¿Cómo segunda bici de montaña? ¿Este tío que se ha creído? ¿Qué cago billetes? Porque la FAT salía por la nada desdeñable suma de 3k€. La sensación de que o yo era idiota o algo pasaba, porque no conseguí seguir el razonamiento, se iba haciendo más grande.

¿Quieren rizar aún más el rizo? ¿Por qué no pasamos a la mecánica? Empecemos por la transmisión. Evidentemente 3 platos tienen marchas redundantes. Evidente desde que se decidió que lo mejor era tener el sistema compact de dos platos. Claro que tener esos dos platos, nos permite tener una variedad de marchas que nos garantizan poder afrontar muchas situaciones diversas en nuestras salidas globeras. Pero no están ustedes al día…. ¿dos platos? Eso es historia. Ahora lo que se lleva, es la máxima expresión de la sencillez, la pureza de líneas, esa estoica vuelta a los orígenes: un plato y sin desviador. Y de nuevo, argumentos, los que quieran.

¿Quieren más ejemplos en el mundo de la bicicleta? ¿Qué les parece la medida de 25mm en vez de los 23mm de las cubiertas/tubulares? ¿Cómo se me había podido escapar? ¡Es imprescindible ir con 25mm! ¡Tontuzos, volved a la tienda!

Algún lector romperá una lanza a favor de las marcas, argumentando que esos cambios se deben al progreso. No descarto que alguno pueda ir en esa dirección, pero estoy seguro que pueden encontrar, si son algo críticos, muchos ejemplos del vaivén al que nos somete el mercado, para hacernos un poco más obsoletos si cabe.

Venga, que no solo las bicicletas las carga el diablo. Ustedes no lo recuerdan, y de hecho yo tampoco. Pero gracias a la proliferación en los últimos años de escritos sobre correr descalzos o semi descalzos, me he enterado. Fue Nike, la que ideó un mejor sistema para correr. Esas zapatillas con amortiguación, que durante mi adolescencia partían la pana. Sin Air Max, no te comías un torrao. Hace ya algunos años, llegó la revolución, de la mano del libro Born to Run (sigo prefiriendo la canción de Bruce). La amortiguación nos había destrozado la vida. Éramos poco menos que aquellos humanos graciosos de la película Wall-E. Unos seres muscularmente vagos de pies fofos y propiocepción atrofiada. Lo mejor era volver a los orígenes. Y no me refiero a comer raíces, chía o boniatos silvestres. Me refiero a calzarte unas buenas “minimal” o “natural” o como hubiera decidido aquella casa comercial llamar a la zapatilla con menos capas posibles pero con el mayor precio del escaparate. Por menos material (¡ojo, pero mejor pensado y mucho más saludable!) pagas más. Nike incluso se atrevió con una campaña en la que aparecían corredores keniatas, utilizando sus coloridas zapatillas, con una especie de argumento que decía así: ¡te gastarás 160€ en un calcetín con suela, para correr como si no llevaras nada, como ellos, los keniatas, que llevan toda su vida entrenando en Iten, casi para sobrevivir! Y nosotros, personas de IMC obesa, ya podríamos ser como ellos, dioses de alabastro.

¿Iba a acabar ahí la cosa? No sean ilusos. Hay mucho nicho de mercado, para casi cualquier cosa o tendencia. Si el blanco se vende, también puede venderse el negro. Cuando el mercado empezó a saturarse de suelas de papel de fumar y gente con sobrecargas en los sóleos, irrumpieron con fuerza las antagonistas, las Hoka. De nuevo, argumentos para lo que ustedes quieran, tanto a favor como en contra. Estas zapatillas basaban su estrategia comercial en precisamente negar el “natural running”. Lo mejor, es aceptar que somos una versión blandengue y echada a perder de aquellos sapiens puros, cazadores recolectores, que corrían y corrían hasta la extenuación del antílope. Por ello, renunciemos a sobrecargar nuestra inútil fascia y calcémonos unas bambazas con 5cm de amortiguación. Para la ultra distancia, pero también para los rodajes largos. Incluso hasta tienen modelo de velocidad ahora. Ya no me sirven esos 160€ de confianza que deposité en el natural, los he perdido, lo que necesito ahora es un colchón de plumas debajo de mis metatarsos.

Y así hasta que la rueda del tiempo vuelva a girar, alguien considere que las ventas de ese producto ya no crecen tan exponencialmente como deberían para poder substituir su Lambo de hace ya un par de años, y vuelvan a ponernos delante la solución a nuestra oscura ignorancia.

Por cierto, el idiota que aquí les escribe salió a correr ayer con unas NB Minimus v3. El sábado fue en bici de carretera con un cuadro novísimo de carbono FACT 11, imprescindible, muy aero, con unas obsoletas cubiertas de 23mm que ya está pensando en substituir por unas de 25mm, en cuanto vea que desaparece el agujerito del testigo. A idiota no me gana nadie. ¡Venga! ¡Hagan juego, que tengo la cartera caliente y mi Garmin 520 ya tiene 4 meses!