Hay que reconocer que en Valladolid sabemos ponerle nombre a las carreras populares, eh. Tras la Carrera del Turrón y la Carrera del Pavo… llega la Carrera del Espárrago. #molamos

Tampoco voy a extenderme mucho, que para bien o para mal no estamos hablando del Ironman de Barcelona y si no luego tengo que terminar haciendo crónicas de las dimensiones de las de Emilio M. López. Así que al lío. Hace un par de semanas Judit me dijo que quería inscribirse en alguna carrera, así que tiramos del calendario de la gente de Runvasport, y no nos lo pensamos mucho: ocho kilómetros por Tudela de Duero a primera vista planos en dos vueltas. Y por cinco euros… no había demasiado que decidir.

Así que ayer allí nos plantamos tras ejercer nuestro derecho a voto. Quince grados, sol espléndido y algo de viento, ma non troppo. Condiciones cojonudas para ponerse a correr. Mi idea era tratar de sacar una media de 4’15”, aunque ya sabía de partida que era complicado y que hoy por hoy estando como estoy preparando el ironman de Frankfurt esto de apretar el culo no es lo mío bla bla bla

#excusas

Arrancamos y salgo como un tiro, a ritmo de 4’00”. Voy fino, he adelantado a un compañero de trabajo y me veo entre los treinta primeros de la carrera. El recorrido pica un poco hacia arriba, pero nada reseñable. Callejeamos por el pueblo camino del río Duero… y a la vuelta de una esquina en el km 1’5 me encuentro con un repecho de unos doscientos metros, una pasarela que llevaba a la otra orilla. Noto, como ya he notado en otras ocasiones encima de la bici, que cuando el terreno pica para arriba no tengo capacidad de mantener ritmos (eso hay que entrenarlo), y pierdo fuelle.

III Carrera Popular del Espárrago

Aguanto hasta el km 3 a 4’20”, hasta que me doy de bruces con otro repecho al 8% de desnivel de unos 50 metros, que me deja fino filipino. Voy bajo mínimos, el fútbol es once contra once y no hay enemigo pequeño. Poco a poco me va adelantando gente que logra mantener el ritmo. Termino la primera vuelta en 21’08”, así que tampoco me sale mala media.

La segunda vuelta, pues más de lo mismo. Primer kilómetro aguantando resuello, pero ya con la cabeza en los repechos, que me sientan como una patada en los mismísimos. Miro alrededor para confirmar que ninguna señora octogenaria con el carrito de la compra me adelanta por la derecha. Auque también hay que decir que los que van por delante tampoco van cantando el Asturias Patria Querida. Llego al último kilómetro preocupado porque mi compañero de trabajo no me adelante, lo que me hubiera asegurado unas cuantas puyas en la oficina. Aprieto y termino entrando en meta en 34’20”, a ritmo de 4’28”, muy lejos de esos 4’15” deseados, pero satisfecho.

III Carrera Popular del Espárrago

Uno, que se conforma con poco.

Al final puesto 88 de 203, en mi línea, #enelputomedio.

El sábado que viene, Triatlón de Bilbao -media distancia-, primera prueba de fuego de la temporada. Tengo muchas ganas y mucho respeto. Creo que en los últimos meses he entrenado bien pese a que físicamente sigo sin estar fino, sin encontrarme ni conseguir los ritmos del año pasado. Pero es lo que hay, no me voy a volver loco: el año pasado era el año pasado, y éste es éste. Recordemos que esto es un hobbie y que, pese a que todos queremos dar lo mejor de nosotros, no podemos agobiarnos por los tiempos.

#ypuntopelota