El otro día hablábamos del viento como gran problema en el sector ciclista del Ironman de Lanzarote. Pues bien, hoy vamos a centrarnos en la carrera a pie. Quizás su belleza sea menor que la que podemos disfrutar en los 180 kms de bicicleta -aunque no se queda corta, ni mucho menos- pero sin duda su dureza puede andar perfectamente a la par.

Hay tres factores que influyen de manera principal en el devenir del maratón, y en nuestro éxito -o fracaso- a lo largo de sus cuarenta y dos kilómetros.

La fatiga

En primer lugar hemos de tener en cuenta la fatiga acumulada. Nos hemos metido entre pecho y espalda 180 kilómetros con viento y queramos o no, hemos quedado más tocados de lo normal. Por mucho que se entrene, las condiciones en las que vamos a llegar al segmento de carrera a pie van a ser peores que en cualquier otro larga distancia que hayamos hecho -a no ser que ya seamos finishers de IM Kona y hayamos gozado rico Queen Ka’ahumanu arriba, Queen Ka’ahumanu abajo.

La orografía

Foto: Ironman

Foto: Ironman

El maratón se disputa pegado a la playa en la una zona en la que también da el viento. Y si no fuera suficiente, a medida que nos separamos de Playa Grande dirección Playa Honda, nos encontramos ante un terreno inquieto y con constantes desniveles, hasta llegar a una ganancia acumulada, a lo largo de todo el maratón, de 275 metros. Es, por tanto, un desnivel muy a tener en cuenta. A lo largo del circuito nos encontramos ante dos buenos repechos y una subida tendida, pero de cerca de un kilómetro de longitud. Teniendo en cuenta que el circuito es a tres vueltas, una más larga y dos más cortas, vamos a subir y bajar seis veces por vuelta. Dieciocho veces en total en que nuestros isquios y nuestros cuádriceps van a sufrir lo que no está escrito.

Independientemente de la zancada que tengamos, que da para hablar en otro artículo, hay que buscar unas zapatillas que nos faciliten la tarea. Una buena opción en ese sentido serían las Skechers GoRun Forza. Cuando hicimos la review ya dijimos que gracias a su amortiguación y estabilidad, son ideales para carreras en las que a medida que pasan los kilómetros perdemos técnica, y el IM Lanzarote, es, sin duda, el lugar ideal para comprobarlo. Más si cabe si es patrocinador oficial de calzado de running en el Ironman European Tour. Una vez que estéis allí, podéis acercaros a su stand y probar sus modelos antes del día de la prueba.

Además, el terreno sobre el que se corre es asfalto y cemento, así que razón de más para utilizar unas zapatillas con buena amortiguación.

Foto: predazzoblog

Foto: predazzoblog

La humedad

Quien más quien menos va a comenzar a correr el maratón en las horas centrales del día, cuando posiblemente el sol esté pegando más fuerte. La temperatura mínima son 22 grados, y la máxima 25. Esto, unido a que la media de humedad relativa en el mes de mayo en los últimos cinco años es del 62%, conlleva que Lanzarote es un Ironman en el que vamos a sudar mucho más que en otras pruebas de igual distancia.

Así que la hidratación se torna mucho más importante que en otras ocasiones. A lo largo de todo el recorrido hay cinco avituallamientos (cada dos kilómetros y medio), así que para aquellos que participéis, nada de saltarse ni uno de ellos. Recordad que hay que recuperar líquido independientemente de que tengamos sed o no.

IRONMAN y Skechers