Si hace un año, cuando sufríamos cancelaciones de larga distancia en España, una de las frases que todo dios apuntaba era “pues con Ironman pagarás más por el dorsal, pero al menos te aseguras que no te van a cancelar”, me parece a mí que vamos a tener que hacer un replanteamiento de la situación, porque aunque parezca -y lo sea- sorprendente, Ironman también empieza a cancelar pruebas con cierta soltura (y frecuencia).

La franquicia americana hizo pública ayer su intención de eliminar de su calendario la prueba de Ironman Muskoka, que iba a tener lugar en Ontario, Canada, el próximo 28 de agosto. Las razones aducidas por la compañía para cancelar la prueba, que hubiera supuesto su segunda edición, son el bajo ritmo de venta de dorsales y las pérdidas acumuladas del primer año de celebración, cercanas a los cien mil dólares.

La prueba había firmado con Ironman otras tres ediciones más, pero según la marca de San Diego el panorama hacía esperar que las pérdidas de 2015 fuesen de igual calado en los próximos dos ejercicios, así que han preferido cortar de raíz. Desde la organización se ha aducido como razón para el ritmo bajo de venta de dorsales el desnivel acumulado de la bicicleta: “organizar un Ironman en estas montañas es un poco dificil. Las pruebas planas son las que venden: Arizona no tiene problemas, Miami no tiene problemas”, ha declarado Scott Aitchison, alcalde de la localidad de Huntsville

Los presentantes de la prueba han reconocido que la cancelación tanto de Ironman Muskoka como de su hermana pequeña Ironman 70.3 tendrá un efecto negativo para la localidad cercana a los dos millones de dólares.

Esta es la cuarta prueba que Ironman cancela en el último año, tras la cancelación de los Ironman de Melbourne (Australia) y Civitavecchia (Italia) y el Ironman 70.3 de Roma.

Foto de portada: Rich Trenholm