Este año el reto estaba en el Ironman de Lanzarote, la mítica prueba famosa por su dureza por el desnivel y sobre todo por el viento. Aquí os dejo mi crónica de la prueba con la que espero animaros a participar y de algún modo haceros partícipes de mi aventura

MARTES 

Llego a la isla el lunes por la noche, y el martes, nada más despertar voy directo a Tripasión a ver a mi amigo Jorge Delgado, el mecánico de las competiciones, al que le dejé la entera responsabilidad de hacer que mi bici funcionase al 100% el día de la carrera. El trato como siempre fabuloso. Para estos días Jorge se une a otros mecánicos para ofrecer un servicio que dura toda la semana llegando a tener el día de la prueba seis furgonetas de servicio de mecánica para posibles averías de los participantes.

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Pues eso, le dejo la bici para revisión completa. El freno que roza, la rueda que se tambalea, núcleo trasero, trinquetes… la verdad es que es una garantía que te toque la bici gente que está acostumbrado a las últimas novedades.

Este día hacemos un rodaje por la zona del paseo donde se correría la maratón.

MIÉRCOLES

Día de nervios. Ya se pueden recoger los dorsales así que vamos directos a por el premio más agradecido del Ironman: La Mochila. Y es que es así. Da igual la camiseta, que no te la pones después porque a ver si con tanto lavado se va a estropear. Tampoco vuelves a usar la visera ni la gorra porque eso no sabemos si se lava en la lavadora o a mano, y como para cagarla y que se ponga rosa por el desteñido de un pijama del mercadillo. La taza y demás cosas que compramos tampoco son importantes porque sólo las disfrutas tú en tus desayunos, acompañado de tu pareja que casi que cada vez que la ve se acuerda de las horas que ha pasado sola mientras tú entrenabas…al final lo mejor es la mochila! La usas a diario para ir a la piscina, es grande y espaciosa donde cabe cualquier desorden, y al final es la mejor inversión de esos 560€ que has pagado por la inscripción.

Salimos en bici. Eolo azota de lo lindo…

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JUEVES

Siguen los nervios, sin dormir demasiado, y por supuesto buscando siempre salida para todas las preguntas de “¿y cuánto crees que vas a hacer? Todos tenemos siempre excusas para decir lo mal que nos ha salido una carrera, así que yo no voy a ser menos. Lesionado con la ciática que me ha tenido sin poder casi moverme del sofá a la cama durante un mes y falto de entrenamiento porque además justo el mes antes de la prueba ha vuelto el invierno a Écija y no me ha dejado salir en bici a hacer nuestras amadas “tiradas largas”. En este otro post podéis ver mi resumen de entrenamiento de los últimos tres meses comparado con los que hice el año pasado para el LD Vitoria.

VIERNES

Empieza la acción. Salida en bici para lucir el trimono con el que competiría el sábado y directo a casa a preparar las pegatinas del casco y la bici y dejar las bolsas de la transición preparadas para hacer el check in.

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La organización como siempre sucede en carreras de este nivel es espectacular. Cada paso que das hay voluntarios con una sonrisa que te ayudan en todo. Metemos las bicis en boxes, últimas fotos entre amigos y prontito a intentar descansar al aparta hotel.

El día antes de la prueba sigo mi protocolo de comida y cena de hidratos, bote de sales, ida al baño alrededor de doscientas veces “para por si queda algo en la barriga” y este año aprovechando que Newi es un cocinitas, ha preparado un arroz con leche que se te rizaban hasta las uñas de los pies. Así que comilona, sin miramientos.

DÍA DE LA PRUEBA

A las 4:30h en píe. Desayuno dos cucharadas de arroz con leche con alguna que otra hormiga que estaba dándose un baño de azúcar en el fondo del tarro. No me entra nada en la barriga, y lo peor de todo, tampoco me sale nada y fallo en mi cita mañanera con el inodoro. Como estamos a 100m de boxes, bajo con todo preparado, inflo las ruedas, coloco la comida y botes,  y saludo a Jorge, el de Tripasión, que ya tiene allí una fila de bicis pendientes de la revisión de última hora. Aquí ya la gente está como zombis de un lado para otro, con las caras serias y con pocas horas de sueño. Parece un hormiguero con tanta gente yendo y viniendo.

De nuevo a la habitación, crema solar, vaselina, neopreno, intentar evacuar de nuevo y directo al mar para intentar calentar un poco.

El mar está calmado y hasta parece que hace poco viento. La luna llena se empieza a ocultar y nosotros vamos cogiendo posiciones en la línea de salida dentro del cajón de “menos de 60min” (con más esperanza que cabeza). Allí aprovecho para charlar con los que tengo al lado, uno de ellos el del triatlón de As Pontes, una prueba que apunta un buen futuro.

NATACIÓN 1:05:30h

Casi sin darnos cuenta con tanta charla y con los fotógrafos haciéndonos fotos a una cuarta de nuestras caras de “cagaos” se da la salida. Corriendo al agua y empieza la acción. Jamás he pasado una natación tan accidentada. Antes de la primera boya ya me habían nadado por encima, por el lado, por detrás…aquello parecía una olla hirviendo llena de garbanzos dando saltos. Un desastre. Pasamos la primera boya y me arrinconan a la línea de boyas, una trampa mortal. Otro triatleta no para de darme manotazos…”es que no sabe nadar este tío!!!! “ en 200metros me dio tal paliza que tenía la sensación de haberme peleado con un atún de 500kg. Lo esquivaba y venía a por mí. Creo que yo era su referencia, el tío diría, mientras vaya zurrando a este pequeñajo no me pierdo de la línea hasta la siguiente boya. En fin…No solo estaba cansado de nadar, sino también de huir de unos y otros. Así paso la primera vuelta en 32min. Podría haber nadado más rápido pero me fue imposible. La segunda vuelta de nuevo trompazos hasta pasar la primera boya. ¡La gente parece que viene a golpear a otros! Señores lectores, por favor sed prudentes nadando en un triatlón. A ninguno nos conviene chocarnos.

Si vas a correrla algún año no olvides disfrutar del fondo del mar, de la dunas que se forman en la arena del fondo, de los peces que casi tocas con las manos. Espectacular!

De tanto golpe y patada me han ido dando en el Garmin, al botón de cambio de sector,  así que al salir del agua ya voy por la T2 a punto de empezar a correr…un desastre!

TRANSICIÓN T1

Sin mareos voy corriendo a por la bolsa y a vivir una de las mejores cosas que te pasan en un Ironman, que es que dos chicas te unten crema solar mientras tú te quitas la ropa. Por supuesto eso lo aprovecho al máximo porque no quiero freírme bajo el sol asé que la transición se me alarga un poco más de lo esperado. Apago el reloj y vuelvo a iniciarlo para volver a ponerlo en modo tri desde la bici en adelante. Empieza la otra guerra. El viento.

CICLISMO 6:22:29h

Salida controlando vatios. Llevo programado todo para no tener que pensar así que sin dejarme llevar por la emoción consigo mantener un buen ritmo acompañado por Albert, un amiguete del Club 4.40 de Lleida con el que ya he coincidido en otras carreras, hasta llegar al Timanfaya donde el viento nos da de lo lindo y decido bajar vatios y ser reservón. Paso Timanfaya y vuelo hasta La Santa donde estamos a pocos kilómetros de lo realmente duro de la prueba, los miradores. En este tramo mi cabeza no para de pensar en lo que he sufrido para llegar hasta aquí, lo de las lesiones que os comentaba antes que casi me hacen no correrlo…no puedo jugármela, hoy no.

Llegamos al inicio del mirador de Haría y el ambiente es espectacular. Parece una etapa del Tour, con la gente en la carretera haciendo un pasillo y animando. En esta subida coincido con Maikel, un triatleta de la isla con el que hago la subida mientras comentamos que hay que ser reservón, que no se puede tirar con todo porque queda mucho de carrera. Con este chico ya casi llego a Puerto del Carmen. La verdad es que al tener tantas subidas pasas mucho rato cercano a otros corredores adelantando y siendo adelantado así que entre subida y subida se forjan amistades que te hacen más llevadero el sufrimiento de la carrera.

Como nota negativa deciros que en las largas subidas de viento en contra he visto mucho drafting. No el drafting de ir más o menos en fila, sino el drafting de meterse el tío justo a una cuarta de tu rueda con la cabeza agachada para evitar el viento de cara…en fin. También es cierto que había zonas en las que la organización te obligaba a ir por el arcén por estar el tráfico abierto y era casi inevitable no quedarte a pocos metros del de delante.

Bueno, sigo en la bici descontando kilómetros y pensando lo frito que voy de piernas. La zona lumbar la llevo fatal de tirar en las subidas y además al mirar el reloj veo que llevo sobre la bici casi 5h…no hacía tantas horas en bici desde el Ironman del año pasado, uff!

Subida a Nazaret, bajada por el asfalto asesino de conexión con la carretera de vuelta y ya directos a Puerto del Carmen.

Si tienes pensado correr este Ironman de Lanzarote no olvides hacer el circuito antes en coche. Es una bici dura con mucho sube-baja que debes haber visto antes para no pasarte de rosca el día de la carrera. En los miradores no olvides disfrutar de las vistas. En el segundo mirador se pasa junto a la isla de La Graciosa. Maravilloso el paisaje!

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TRANSICIÓN T2

“Ya solo queda correr una maratón”. Ese es el pensamiento que llevo. Transición muy tranquila, paso por el aseo para aguas menores y goce de nuevo con una “guiri” sesentona echándome crema por los brazos y piernas. Solo le falta darme un besito y decirme la típica frase de madre de “si te cansas te paras, no seas brutito”.

CARRERA A PIE 3:30:58h

No miro el reloj pero las piernas van como nuevas. Salgo rápido marcando el paso de los kilómetros sobre 4:15min/km. La idea es hacer cuanto antes la media maratón a una vuelta y después disfrutar de la gente en la segunda media maratón bajando el ritmo.

Y así lo hice. Primera media maratón en 1h36min, llego a la trasmeta , regojo mi pulserita de cuentavueltas y a disfrutar!!! Besos a mi chica, saludando a la gente conocida que venía a verme, animando a Frodeno, Raña, Galindo, Miguel, Newi, Emi, Javi, al chico de Don Benito, compartiendo kilómetros con el cirujano del Clavería afincado en la isla…me lo pasé pipa!!!!! En mente tuve la tentación de apretar para meterme en menos de 11h pero decidí no hacerlo, no quería volver a sufrir y a pasarlo mal, hoy no era ese día. Así que a disfrutar, a charlar con la gente, a disfrutar de los avituallamientos y de los voluntarios. A veces no nos damos cuenta de que son una pieza clave de nuestra motivación en la carrera. No paraban de animarnos y también merecían esa correspondencia con un saludo o unas palabras de agradecimiento.

Si vas a correr este Ironman de Lanzarote, prepárate para correr con el viento de cara y con los aviones saliendo y aterrizando a pocos metros. Es duro pero a la vez bonito disfrutar del sol de Lanzarote animado por tantísima gente sentada en las terrazas animando sin parar. Las esponjas que te dan empapadas en agua verás que te darán la vida! Una maratón en la que no te aburrirás!

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META 11:14:26h

Como me ha pasado en otras pruebas, en los últimos kilómetros siempre empiezo a pensar en lo que supone terminar una prueba como esta, en los meses de preparación, en las lesiones, en mi familia y amigos, en mi Club Impulsa Tu Físico que me estaba siguiendo en vivo con los WhatsApp echando fuego…y se me encharcan los ojos de lágrimas!!

Llegada al pasillo, la música a tope, la gente animando y el speaker gritando mi nombre, levanto los brazos , aplaudo a la gente que ha venido a vernos sufrir y disfrutar de esta carrera, beso a mi chica y contento a levantar los brazos bajo el arco de meta. Un Ironman más al bolsillo, y van tres!

La meta se la dedico a todos ellos y también a ti.

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También agradecer a Emotion Running Sevilla (Fernando Chacón) su apoyo un año más y al resto de empresas amigas que me ayudan con mi preparación (C.T.C Reciclados La Red, Ice Power España, Students Programs España). Este año estaré en busca y captura de patrocinios…y lo sabes!