Cuando hablamos de larga distancia, la curiosidad siempre nos invita a buscar cuáles son aquellos que más esfuerzo suponen, aquellos con más desnivel en el sector ciclista, más viento o más terrenos escarpados mientras completamos el maratón final.

Lanzarote, Niza, Kona… Pero hay más. Si nos salimos del circuito Ironman y buscamos en los larga distancia, a todos nos vienen a la cabeza nombres como el del Altriman, el Norseman o el Hispaman, que cuentan con importantes desniveles positivos a lo largo de todo su recorrido y hacen que los participantes tengan que sudar la gota gorda si quieren recibir, en meta, la medalla de finishers.

¿Pero y los más fáciles? Hay triatletas a los que nos gusta rodar acoplados y, en cada prueba que competimos, buscar nuestra mejor marca personal. Queremos circuitos lo más plano posibles, sin virajes, sin perfiles técnicos. Desde esta perspectiva, ¿cuáles son los que más se adaptan a nuestras características?

Partiendo de la premisa de que circuito rápido no significa mayor facilidad para lograr slot para el Campeonato del Mundo, ya que igual que nosotros el resto van igual de rápido, hemos tomado como referencia los tiempos pasados, el desnivel, y las condiciones climatológicas: viento, humedad y calor.

Ironman Tallin

Con una sola edición a sus espaldas, la prueba de la capital estona cuenta con un desnivel de 770 metros durante los 180 kilómetros del segmento ciclista, que asegura rodar más de veinte minutos más rápido que en la mayoría de las pruebas del circuito. De hecho, comparado con alguno de los más exigentes: Para un finisher que sea capaz de completar Ironman Gales en diez horas -por poner un ejemplo-, Tallin le aseguraría rodar hasta unos cuarenta minutos más rápido.

Además, en las fechas en que se celebra, primera semana de agosto, las condiciones climatológicas son ideales: La temperatura media ronda los 22 grados centígrados, ideal para tanto el segmento de bicicleta como el de carrera a pie posterior. Las rachas de viento son bastante razonables, con máximas de hasta 17kms/h. Hay que tener en cuenta que es un circuito a dos vueltas con varios giros y varias direcciones, de tal manera que no siempre da de cara o de culo. En cuanto a la humedad, en 2018 fue del 79%.

Ironman Barcelona

La segunda prueba más rápida sería Ironman Barcelona, que cuenta con 760 metros de desnivel acumulado en la bici, con la gran ventaja de que el recorrido permite ir la mayoría del tiempo acoplado. Si nos abstraemos del problema del drafting, que poco a poco, gracias al rolling start comienza a desaparecer, la prueba catalana es ideal para hacer marca.

El circuito de carrera a pie es de los más atractivos para hacer marca, ya que es prácticamente plano -64 metros de desnivel a lo largo de los 42 kilómetros- y se compite en unas condiciones climatológicas ideales.

Ironman Brasil

Si Tim Don batió el récord del mundo de Ironman en Florianapolis hace dos temporadas, es por algo. Pese a contar con un importante desnivel en su tramo ciclista, de 1.445 metros, se puede disputar sin apenas oposición del viento, lo que facilita en gran medida el pedaleo. En 2018 el viento máximo fue de 11kms/h, pero es que en 2017 fue de apenas 2kms/h.

Otro incentivo: la carrera a pie son 41,3 kilómetros, lo que nos ahorra varios minutos y bastantes zancadas.

Ironman Copenhagen

La capital danesa, que en 2014 viese a Clemente Alonso hacerse con la segunda posición, cuenta con el circuito de carrera a pie más accesible dentro de los Ironman “fáciles” (exceptuando Gran Bretaña, que es donde más tiempo se ganaría corriendo, pero que cuenta con un segmento ciclista muy incómodo).

Con 120 metros de desnivel a lo largo de su carrera a pie -el doble que Barcelona- cuenta con dos ventajas principales. Por un lado no son 42 kilómetros, ya que se queda en 41,1 -lo que supone un considerable ahorro de tiempo, dentro de los límites autorizados por Ironman-. Por otro lado gran parte se disputa por zona transitable de público, lo que a nivel de motivación, es un aliciente.