En Planeta Triatlón nos gustan mucho las acciones solidarias. En nuestro propio equipo tenemos a JuanP Vázquez que, con Espondilitis Anquilosante, fomenta el deporte entre enfermos reumáticos (www.impulsatufisico.com). Además hemos entrevistado ya también otras hazañas como la de Jacobo Parages y sus impresionantes travesías a nado. Hoy os presentamos a un grupo de nadadores que tienen al reto, de la mano de la Fundación Vicente Ferrer, de cruzar el estrecho a nado recaudando fondos para acciones solidarias.

Aquí os dejamos su crónica del Desafío Playas de Llanes:

Un grupo de intrépidos viajamos desde Sevilla a Llanes para participar en el IV Desafío Playas de Llanes. 8Km a nado entre las playas de Toranda y El Sablón.

Tras 800 Km por carretera el recibimiento que nos hizo Asturias al cruzar pasar el puerto fue de película. En concreto fue como cuando en “8 Apellidos Vascos” llega el chico al País Vasco y está todo negro, llueve, caen rayos… Pues así más o menos estaba el Cantábrico cuando lo vimos el viernes por la tarde, negro y embravecido.

Las amenazas de suspensión de la prueba se iban disipando según iba pasando el queso, los bollos preñados y la sidra que había preparado la organización el día de antes. No obstante el pronóstico del tiempo para el sábado hacía prever que el mar no nos acogería con el mismo entusiasmo que lo hicieron los asturianos.  Hasta la hora de inicio no se sabría si finalmente se nadaría.

Suena el despertador temprano, una noche fría comparada con las sevillanas, un cielo gris, un mar revuelto nos esperan y la única idea de nadar, nadar hasta el final. A las 9:30 de la mañana se decide finalmente que pese al estado del mar la prueba se llevara a cabo.

Kayistas en el mar (posteriormente nos enteramos que lo pasaron francamente mal para remontar el fuerte oleaje y salir a mar abierto), lanchas y motos de agua dispuestas para seguirnos y acompañarnos y el primer grupo de nadadores sale al agua. Los gorros rojos se pierden entre las olas, los kayaks aparecen y desaparecen en el horizonte. Pasada media hora se lanza el grupo “rápido” en el que nos encontramos.

Salimos bien, rápido y en dirección a donde se encuentran los kayakistas. Intentamos separarnos lo suficiente de las zonas de acantilados para evitar las olas que vienen rebotadas. Al poco tiempo el mar comienza a hacer mella en nuestros cuerpos. Han pasado 45 minutos cuando empiezan a aparecer las sensaciones de mareo y nauseas. Las olas son altas. A veces ves a tus compañeros varios metros por arriba y otras veces varios por debajo. El mar nos mece, no quiere ponérnoslo fácil y aumenta la intensidad.

Al cabo de una hora llega la primera retirada. Nos duele ver como uno de nuestros compañeros tiene que pedir asistencia ya que los vómitos no lo dejan continuar, hay que ser muy valiente tanto para realizar desafíos de este tipo como para saber dónde está el límite y dejar el orgullo para otro momento. Quedaba lo peor, pero aún no lo sabíamos. Rafa ha tomado la decisión correcta.

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Tras ver marchar a nuestro compañero cogemos ritmo y avanzamos con fuerza. Casi parece que da tiempo a contemplar el paisaje entre brazada y brazada. Los acantilados son espectaculares, el agua negra pero cristalina.

Dos horas de travesía y se empieza a notar el tiempo transcurrido. Últimos 1500m cuando los vómitos vuelven a hacer acto de presencia en una compañera, unos minutos para hidratarse, intentar asentar un poco el estómago y continuar. Ya se atisban los Cubos de la Memoria que nos marcan la entrada de la Playa del Sablón. Tocamos al fin tierra tras 2 y media de estar metidos en la lavadora del Cantábrico. En la orilla nuestro compañero nos espera con los brazos abiertos para darnos su apoyo y recordarnos que no nos libraremos de él tan fácilmente, que la próxima vez irá mejor. Los músculos no están cansados, pero el estómago pide una pausa.

¿Pausa? Se nos quitaron todos los males mientras olíamos las fabes que nos esperaban.

Con esto cerramos unas semanas en el que nos hemos enfrentado a todo lo enfrentable de cara a nuestra preparación para cruzar el estrecho de Gibraltar: corrientes (en contra) impresionantes en Ceuta, medusas en Huelva, náuseas en Asturias ¡Qué más se puede pedir! (Por favor no digáis tiburones jeje)

Pero como diría Christian Jogeneel “lo más importante es el por qué haces algo”. Nosotros estamos intentando recaudar fondos para construir una escuela en la India de la mano de la Fundación Vicente Ferrer. Los gastos derivados del cruce del estrecho corren por nuestra cuenta, con lo que hasta el último céntimo que se recaude irá destinado a la escuela. Puedes seguirnos en www.facebook.com/nadandoentredosmundos.

Además puedes colaborar comprando camisetas o sudaderas en https://fabrily.com/nadandoentredosmundos o haciéndote una foto en lugar que sea imitando a un nadador, tal y como te enseñamos en este enlace https://www.facebook.com/nadandoentredosmundos/photos/a.356840631171577.1073741827.354086348113672/406144326241207/?type=1&theater 

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