Iván Herruzo fue picado por el bichito de la Ironman cuando acabó su primer Ironman, en Zurich, allá por Julio de 2006 (viaje que por cierto, compartimos, como muchos otros entrenos y algunos Ironman más). A los pocos días fue a hacerse el tatuaje que quedaría marcado para siempre en su piel, a la espera de conseguir adornarlo algún día con un hibisco, flor típica de Hawaii. Después de quedarse muy cerca de la clasificación para Kona en Austria 2009, vinieron un par de años de lesiones, a los que supo sobreponerse, y volver con más fuerza. Este padre de familia con dos hijos, entrenador de muchos triatletas y con un equipo propio (Rayoteam) nos explica sus impresiones antes de volar a la meca, el próximo octubre. Transmite pasión e ilusión a partes iguales

Cuantos años llevas persiguiendo el sueño de ir a Kona?

Creo que desde debuté en Ironman. El reto primero fue acabarlo y luego vas mejorando. Hawaii siempre se decía como con la boca pequeña, que era de otras personas, poco a poco te vas acercando, y el reto se convierte en algo que es real.

Cómo lo haces para compaginar el triatlón con el resto de obligaciones laborales y familiares?

Lo primero, es que mi mujer es una santa y tiene una paciencia infinita. A nivel laboral, he cambiado un trabajo muy absorbente de gestión de fitness, por un trabajo de ser autónomo, que da mucho más vértigo porque día a día tienes que buscar el trabajo  y luego hacerlo, pero esto me permite hacer mis entrenos entre semana cuando los niños están en el colegio y mi mujer trabajando, y cuando llegan ellos, tener tiempo para estar juntos, si no, sería inviable.

Qué pasó en el período en el que estuviste lesionado, qué has hecho para volver aún más fuerte?

Cuando arriesgas y te lo juegas todo al blanco o negro, puede pasar que te lesiones. Entré en un círculo vicioso en el que quería volver antes de tiempo y volvía a lesionarme. Fue necesario hacer un reset y mi mayor orgullo no es en sí poder ir a Hawaii sino haber hecho ese reset, reenfocarme,  ver que por ese camino no iba bien, reinvertarme y conseguirlo incluso con dos niños.

Ahora que estás a las puertas de Hawaii. A qué le tienes más miedo, a la natación, a los pelotones, al viento, al calor y la humedad?

Miedo ninguno. Tengo mucha inquietud en saber gestionar los días de estar allí. En que mi familia disfrute mucho de los días y ser competitivo, porque yo disfruto cuando soy competitivo. Hawaii es un regalo, si hago un buen tiempo, será genial, si hago un tiempo que creo que no es el mío, será genial también. Poder disfrutarlo y empaparme de todo lo que se respira allí, el pre, el durante y el post, y volver con una experiencia que he soñado toda la vida.

Tienes en mente seguir en pruebas Ironman, querrás intentar volver a Hawaii en un futuro?

Cuando me clasifiqué en Sudáfrica tuve dos o tres meses de bajón de motivación muy alto, y mi zanahoria era ser competitivo y conseguir ir a Hawaii, una vez conseguí  la zanahoria, se disipó toda motivación, pero luego volvió poco a poco.

Creo que saldré un tiempo de la espiral del circuito Ironman, de hecho la temporada que viene creo que voy a hacer Vitoria, una prueba estatal y muy bien organizada, y parar mínimo un par de años seguro, porque este año con Sudáfrica y Hawaii los ahorros familiares han volado totalmente. Volver a Hawaii? Quiero volver a Hawaii. Aún no he ido y estoy convencido que, por lo que me cuenta la gente y lo creo que va a ser, que querré volver. Que pueda volver? No lo sé, pero como muy temprano, cuatro o cinco años, sobre todo por dinero, porque es inviable.

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