Después de la disputa del Campeonato del Mundo de Ironman 2017, en la que ocupó una de las últimas posiciones, Jan Frodeno tenía dos posibilidades: pensar que la lesión había sido algo puntual y continuar con su manera de trabajo, o analizar el problema de fondo -que en la bici Sanders y Cameron Wurf le habían llevado con el gancho- y tratar de buscar nuevas maneras de sacar diferencias considerables a sus rivales.

Según apuntan desde Sunshine Coast Daily, periódico local de Queensland, donde el alemán ha pasado los últimos seis meses junto a su esposa Emma, este habría cambiado radicalmente su manera de entrenar para tratar de robarle minutos al cronómetro.

A tenor del resultado del sábado en Ironman Ocenside 70.3, donde Frodeno se impuso con casi cuatro minutos de ventaja sobre Sanders, parece que estos seis meses recluído en Noosa han servido para mucho: salió líder del agua, fue veinte segundos más rápido que Sanders sobre la bici -a 42 kilómetros por hora-, y en la media maratón final le robó otro minuto más. «He logrado mi mejor dato de potencia sobre la bici y aún con eso no he conseguido ganar a Frodeno«, dijo Sanders al acabar la carrera.

Cuatro son, básicamente, los cambios que ha decidido tomar y que le vuelven a colocar entre los mejores:

Nueva biomecánica

Partiendo de la premisa de que el transpondedor GPS que llevaba colocado en la espalda durante la última edición de Kona fue el responsable de sus problemas de cadera, Frodeno ha decidido modificar su posición sobre la bici.

John Carey, de Cyclezone Mooloolaba ha sido el encargado de decidir qué cambios biomecánicos podían llevar a cabo. «John me llevaba insistiendo más de un año con que mi pasición parecía rápida, pero no se me veía bien«, comenta Frodeno. «Tuvimos la oportunidad de ajustar algunas cosas, y parece que ha hecho un mundo».

«Me siento mucho más fuerte y estoy obteniendo más vatios con el mismo ritmo cardíaco«.

 

 

Entrenamiento sobre rodillo

 

En Girona Frodeno siempre había entrenado la bicicleta en exterior, pero estando en Australia, donde estuvo a punto de sufrir un grave accidente, se ha centrado en entrenar con Wahoo y Zwift. En las últimas semanas le hemos visto pegarse palizas de casi 180 kilómetros en interior. Esto, combinado con las modificaciones de la biomecánica, puede que haya ayudado a mejorar la técnica de pedaleo y permitirle hacer entrenamientos mucho más intensos.

Tradicionalmente Frodo había sido junto a Kienle quien marcaba el ritmo del segmento ciclista, pero la llegada de Sanders y Wurf -exciclista profesional-, ha hecho que ahora vaya a rebufo. De cara a Kona 2018 parece decidido a cambiar esta tesitura.

Series en pista

Frodeno también ha estado participando en sesiones de pista con el entrenador de atletismo Peter Bock en la Universidad de Sunshine Coast. De esta manera quiere recuperar ese punto de velocidad que tenía en distancia olímpica. La presencia de Patrick Lange, que durante dos años ha logrado cerrar la maratón en Hawaii en 2:40, es sin duda la razón por la que el que fuera Campeón en 2015 y 2016 quiere mejorar sus ritmos.

La llegada de Javier Gómez Noya, que tiene su fuerte en la natación y la carrera a pie, también será un motivo más que importante para tratar de mejorar el ritmo.

Entrenamiento de fuerza

Hace unas semanas hablábamos de que Frodeno había comenzado a entrenar calisténicos de la mano de su amigo Jarryd Bates, del gimnasio Pro Movement, que incluso el año pasado ya estuvo ayudándole en Girona antes de viajar para Hawaii. La inclusión de entrenamientos de fuerza con el propio peso, de la mano de un profesional que le ayude en la técnica, ha ayudado a Frodeno a reducir la fatiga durante competición.