Jan Frodeno tiene todo de cara en este 2018: recuperado del fracaso que supuso quedarse fuera de la lucha por el Campeonato del Mundo de Ironman de la temporada pasada, invicto en todas las competiciones en que ha tomado la salida y con ilusiones renovadas por volver a luchar en Kona.

«Durante los Juegos Olímpicos de Seúl, los deportes estuvieron en la tele durante tres semanas«, comenta en la última entrevista que ha ofrecido, para un magazine alemán. «Desde entonces soñaba con participar en unos Juegos Olímpicos».

Además hace unos días hemos sabido que, al igual que Javier Gómez Noya, luchará por el doblete, ya que será de la partida en el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3 a disputar en Sudáfrica, donde precisamente, en 1992, aún siendo un niño, se mudó con sus padres a vivir. «En ese momento, después del final del apartheid, Ciudad del Cabo, nuestro nuevo hogar, estaba en ebullición» comenta. «Todo era posible: seguir adelante, empezar de cero, convertir los sueños en realidad… El estado de ánimo que tengo se forjó allí«.

La filosofía de Jan Frodeno

De todos es sabido el carácter y la mentalidad que posee el germano, que va mucho más allá de ganar o perder.

Sería la antítesis de, por ejemplo, un Lionel Sanders para el que ganar lo es todo. «Tras ganar los Juegos Olímpicos de 2008, caí en una profunda crisis«, se confiesa Frodo. «Me llevó bastante tiempo darme cuenta de que tenía que encontrar una nueva motivación, un nuevo sueño«.

No es el primero al que le ocurre. Muchos otros atletas, tanto de triatlón como de otras disciplinas, se encuentran perdidos al finalizar su carrera profesional. Incluso nos ocurre, a nuestra escala, a los populares, en la conocida como depresión del finisherSe necesita un poco de suerte para encontrar un nuevo objetivo«, comenta Frodo, «y sobre todo el valor para conseguirlo«.

¿Con qué sueña Jan Frodeno?

«Ahora estoy más relajado. Vivo menos pendiente del éxito, o de qué rendimiento tengo«.

¿Y con qué sueña, entonces, un triatleta del nivel de Frodeno? ¿Un tercer título en Hawaii? ¿El doblete? ¿Igualar a Mark Allen o Dave Scott? Nada más lejano de la realidad: «Hoy sueño con cruzar los Pirineos en bicicleta con mi hijo, aunque no sé cuánto tiempo queda para que se cumpla. Si se hace realidad o no, solo lo saben las estrellas«.

Tampoco quiere presionar por conseguirlo: «Ójala nunca me convierta en uno de esos padres que se ven en el ténis, que apoyan a sus hijos con el látigo y les imponen sus propios sueños«.