Jan Frodeno, con el segundo puesto ayer de Javier Gómez Noya y el cuarto de Terenzo Bozzone en Ironman Cairns, se convirtió desde el sofá de casa en el único triatleta imbatido esta temporada (junto a Lucy Charles, que lo es en féminas).

A tenor de sus resultados, el alemán está demostrando que hoy por hoy es el triatleta de larga distancia más fuerte. Ni Sanders ni Patrick Lange han podido con él en los enfrentamientos que han tenido, y todos los cambios que hizo a principios de temporada parece que le han hecho más fuerte. Si antes de Kona 2017 ya era un deportista que dejaba muy poco a la improvisación, ahora parece que aún ha alcanzado un punto más de precisión y forma.

La próxima prueba de su calendario, Ironman Frankfurt, puede que pase por ser la verdadera piedra de toque para saber si el alemán vuelve a ser el máximo favorito para vencer en Kona. No solo por los rivales a los que se enfrentará si no por ver cómo rinde en una prueba exigente -y de larga distancia- en la que en 2016 batió el récord.

El fin de semana fue capaz de distanciar a Patrick Lange seis minutos en IM 70.3 Kraichaug. Si en Frankfurt, Campeonato de Europa de Ironman, es capaz de dar un golpe en la mesa de igual calibre, será momento de empezar a tener realmente miedo de Frodo. Mientras llega el momento -8 de julio-, él y su inseparable compañero de entrenamientos Nick Kastelein siguen afinando, y ahora ya podemos confirmar que lo hacen por tierras gerundenses.

«Vaya día para comenzar la preparación de un Ironman«, escribía este fin de semana en twitter, con una foto junto a Nick por carreteras de Cassá de la Selva, a unos quince kilómetros de Girona. «Esta es una de mis subidas favoritas de esta zona, con vistas al mar en un día despejado«.

Tras pasar todo el invierno en Noosa, Australia, Frodo viajó a Estados Unidos a competir en Ironman 70.3 Oceanside, y de ahí, se mudó como es tradicional cada temporada, a Girona, aunque hasta ahora no se le había visto por las carreteras españolas: entre compromisos -viaje a Taiwan, a Alemania y compromisos con medios y patrocinadores- y el rodillo, del que se ha hecho usuario habitual (acumula más de mil kilómetros en los últimos 30 días), apenas había salido a la calle.

Pero ya ha vuelto. Así que si estáis por la zona y os adelanta un rayo por la izquierda, no os asustéis, es Jan Frodeno entrenando.