El pasado lunes Richard Murray escribía en twitter una pequeña reflexión sobre qué necesita el triatlón para ser más mediático y llegar a más público. Como en varias ocasiones hemos comentado en Planeta Triatlón, nuestro deporte tiene un lado muy oscuro y es que se puede contar con los dedos de la mano aquellos triatletas cuyos ingresos sean de estrellas mediáticas. «Un día el triatlón tendrá menos carreras para profesionales, pagos más altos y para todo el mundo» comenzaba el sudafricano.

Desde su punto de vista, se necesitan carreras en las que se vea a los mejores compitiendo, y no a cincuenta triatletas de niveles muy dispares. Además, ponía el foco en la exposición en medio: «Más tiempo en televisión y equipos con patrocinadores, compitiendo igual que se hace en ciclismo«. Para él, figuras como las de Bahrain Endurance 13, del que forman parte Javier Gómez Noya, Jan Frodeno o Alistair Brownlee, o el BMC Vifit, en el que podemos ver a Pablo Dapena, son un paso importantísimo para captar interés de los aficionados.

El primero en responderle ha sido un triatleta de larga, Tim Reed. «Se necesita un borrador sobre carreras de larga distancia en los que haya equipos de entre cuatro y seis personas». El australiano insistía en la vía de la televisión. «Necesitamos a la tele para crecer«. Daniela Ryf y Nicola Spirig están trabajando, como ha explicado la segunda, en un proyecto similar: equipos de seis personas compitiendo a lo largo de cuatro pruebas, las Spirit Triathlon Series, en el que hay un ranking de puntos, similar a lo que se puede encontrar en la liga de clubs de las distintas federaciones nacionales.

Jan Frodeno no lo ve igual

«No estoy de acuerdo«. Así de tajante ha respondido el dos veces Campeón del Mundo Jan Frodeno a la reflexión de Murray. «Ni necesitamos la televisión ni la televisión nos necesita a nosotros, al menos en larga distancia. ¿Ver una carrera de ocho horas? Quizás en Hawaii, por la tradición, ¿pero y el resto? Tenemos una conexión con los aficionados que no tiene ningún otro deporte. Ahí está nuestra oportunidad«.

A Frodeno le ha salido su vena más alemana y pragmática: «Me encuentro con muchos PROs diciendo que si tuviéramos televisión todo sería diferente, pero no creo que cambiase mucho«, ha explicado. «Se puede ver Hawaii en streaming y el eco no ha sido muy diferente al de otros años…»

Richard Murray ha insistido en su planteamiento inicial: «Ironman necesita la emisión en directo«, recordando el acuerdo por el que Facebook se ha comprometido a emitir a través de su plataforma de streaming las principales pruebas del circuito. «Eso es lo que consigue atraer patrocinadores al deporte«.

Triathlon Live sí está funcionando

En corta distancia el modelo de Triathlon Live sí está calando entre los aficionados. Es la ventaja de la corta distancia, que permite más intensidad y emoción en un periodo más reducido de tiempo. De ahí también el interés de la ITU de que las carreras sean más en distancia sprint que en olímpica, aunque se pierda la mística de nuestro deporte. Mientras en 2014 el circuito de las Series Mundiales contó con solo tres pruebas en distancia sprint -frente a seis en olímpica-, en 2019 hay igualdad, cuatro frente a cuatro.

Otros modelos, como pueden ser las Super League Triathlon, no están teniendo el tirón que esperaban. Y eso que cuentan con un fuerte apoyo económico, que ha llevado incluso a que se emitan a través de Eurosport y con un despliegue de medios que ya quisieran otros deportes. Su propuesta es muy interesante -en directo es muy emocionante, como pudimos comprobar en la edición disputada en Manacor-, pero no logra conectar con los aficionados.

¿Cuál es, por tanto, el camino para llegar a conectar con más aficionados? En su momento hablamos de la burbuja del triatlón, y posteriormente de la sensación de que comienza a deshincharse: este es un deporte muy exigente que supone entrenar muchas horas y hay pocos deportistas con la capacidad de repetir, temporada tras temporada, tal intensidad. Está claro que, de cara a llegar a más gente, hay que tomar medidas. ¿Pero cuáles?