Javier Gómez Noya llegaba a Kona como uno de los favoritos y con el reto de ser el primer debutante en más de veinte años que se hacía con la victoria. Él, en los días previos, se quitaba presión, pero era inevitable que los aficionados quisiéramos verle en los puestos de cabeza. «Hay que ser realistas, si solo una persona ha ganado en el primer año, será por algo«, decía el jueves en la rueda de prensa.

Sin embargo, la carrera amanecía esta mañana tal y como Javi deseaba: tras una noche de constante lluvia, la temperatura era agradable, y la bicicleta ha estado exenta, al menos en las primeras horas, del durísimo calor al que la Queen K nos tiene acostumbrados. Javi salía en el grupo de cabeza de la natación y a partir de ahí, los 180 kilómetros de bici.

El problema ha sido la exigencia impuesta por el grupo perseguidor de Cameron Wurf y Andrew Starykowitz. «Fui más fuerte de lo que debería en bici por aguantar en el grupo que lucharía por la victoria y luego lo pagué corriendo«, escribía esta madrugada en su cuenta de Instagram. «Y aquí cuando lo pagas, lo pagas mucho más que en otras carreras«. Una vez llegados a la T2, con una carrera a pie a priori beneficiosa para el discípulo de Carlos Prieto, no ha sido posible remontar, e incluso ha tenido que ver como rivales habitualmente más débiles en el tercero de los segmentos, le adelantaban. Esto ha hecho que Javi se haya mostrado contrariado. «Sin duda no hice la carrera soñada, por lo que estoy decepcionado«.

El punto positivo es, precisamente, que hablamos de su debut, y que pese a todo su tiempo ha sido de 8:11:41, lo que dice mucho de la exigencia que esta edición ha supuesto para los triatletas, con primero y segundo bajando de las ocho horas en una prueba en la que nunca antes se había logrado. «Al menos he aprendido cosas y seguiré trabajando duro para hacerlo mejor la próxima vez«.