El salario mínimo de un jugador de fútbol de primera división es de 120.000 euros según convenio. El de un jugador de segunda división, de 60.000 euros. Siempre se ha dicho que los deportes minoritarios -entre ellos el triatlón– pagan mucho menos a los deportistas porque tiene menos repercusión. No lo discuto. Pero está claro que los datos, vistos en una pantalla, dan muchísimo miedo. Que, con todos mis respetos -que no le conozco de nada-, Saúl Berjón, jugador del SD Eibar, gane lo mismo que uno de los cuatro triatletas mejor pagados del planeta, dice mucho de cuánta diferencia hay.

Y es que los datos son para echarse a temblar: en triatlón, o eres de los ganadores, o no tienes absolutamente nada que hacer: en esta temporada -evaluando las pruebas de corta distancia de ITU y las de larga distancia de Ironman y Challenge- , sólo quince triatletas ganaron más de cien mil dólares. Y sólo veinticinco lograron salarios entre cincuenta mil y cien mil dólares.

Es decir, un TOP25 de triatlón a nivel mundial está peor pagado que el central derecho de la Unió Esportiva Llagostera, último clasificado de la Liga Adelante. Me vais a perdonar que dé mi opinión: lamentable.

Si seguimos, el panorama es aún peor: un 95% de los PROs ganó menos de 50.000 dólares, y el 75% gana menos de 10.000 dólares. ¿Con estos salarios, realmente podemos llamarles profesionales del triatlón? ¿O muchos son más jornaleros de la gloria, como llamábamos el otro día a los españoles de larga distancia? Me diréis: aquí solo estás teniendo en cuenta los premios en metálico, te olvidas de los patrocinios o de los derechos de imagen. Quitadme si queréis a los diez primeros élite a nivel mundial: ¿creéis que sus ingresos por patrocinios distarán mucho de los emolumentos por resultados? Permitidme que lo dude.

Pero vamos con las clasificaciones:

El mejor pagado del mundo es Javier Gómez Noya, con 303.000 dólares (casi un 25% de los ingresos le vienen de la victoria en el Island House Triathlon). Le siguen Gwen Jorgensen (278.000 dólares) y Jan Frodeno con 228.000 dólares. Por encima de la barrera psicológica de los 200.000 dólares también está la reina de la larga distancia, Daniela Ryf, con 212.000 euros. Hay que tener en cuenta que en veinte días Daniela puede hacer saltar la banca si se hace con el Challenge de Bahrein: se hará con la triple corona e ingresará en sus arcas el mayor premio triatleta de la historia: un millón de dólares.

Por encima de los 100.000 dólares hay doce triatletas, siendo de corta distancia únicamente tres: Vicky Holland, Richard Murray Mario Mola. El sudafricano, gracias a su participación en el Island House Triathlon. El resto, larga distancia: Michael Raelert (148.500 dólares), Sebastian Kienle (140.000 dólares), Mirinda Carfrae (127.000 dólares)…

Javier Gómez Noya

Está claro que el dinero está en la larga distancia: sólo el 32% de los ingresos vienen de la corta: 9,5 millones en premios repartidos en más de 120 carreras. De los cuarenta triatletas que ganan más de 50.000 dólares, 21 eran mujeres, y nueve de ellas hicieron gran parte de su dinero en pruebas Challenge de Medio Oriente. Y queda Bahrein. Javier Gómez Noya es el único capaz de hacer dinero tanto en corta como en media distancia, gracias a su tercer puesto en el Campeonato del Mundo Ironman 70.3 de este año.

Gwen Jorgensen

En total, 841 triatletas ganaron premios en metálico, 397 mujeres y 444 hombres, con un ingreso medio de 3.250 dólares. Por tanto, el 1% de los triatletas (ocho, para ser más exactos) se llevó a casa casi el 15% de las ganancias totales. Llevando esta idea un poco al extremo, el 20% de los triatletas se embolsó el 60% de todo el dinero en juego. Tela marinera.

¿Qué podemos sacar de todo esto en claro? Que pocos triatletas se van a hacer ricos. Sí, Daniela Ryf puede meterse entre pecho y espalda millón y pico de dólares, ¿pero cuánto dura la vida de un triatleta élite? ¿Diez años? ¿Qué se puede hacer para que las marcas y los eventos puedan traer más dinero y, con ello, atraer a futuras estrellas que decidan que el triatlón será su deporte y no el fútbol, por ejemplo?

Fuente de los datos: TRS Triathlon