Ayer Javier Gómez Noya terminó cuarto en el Ironman 70.3 Bahrain, Campeonato de Oriente Medio de la distancia y, lo más importante, tercera prueba de la Triple Corona. En caso de victoria se hubiera embolsado el mayor premio de la historia del triatlón, un millón de euros. Lamentablemente las cosas no salieron como el gallego esperaba, y vio como el joven Kristian Blummenfelt se hacía con la victoria.

«Desde luego no fue mi día en Bahrain, para acabar una larga temporada» reconocía en su cuenta de Instagram. Pese a salir primero del agua con una amplia ventaja, superior al minuto y medio, en el segmento ciclista tuvo que ver como Terenzo Bozzone y el noruego le adelantaban. «Las piernas no quisieron colaborar en la bici y corriendo estuve lejos de mi nivel habitual«. «¡Al menos conseguí llegar a la meta! Lástima que todo el duro trabajo no saliera a la luz hoy, pero a veces así son las carreras! Felicidades a los chicos del podium por un gran rendimiento«.

Ha sido una larga temporada para nuestro mejor triatleta de la historia, una temporada en la que ha logrado ser Campeón del Mundo de Ironman 70.3, su gran objetivo, y quedar segundo en las Series Mundiales de triatlón, con dos victorias parciales, Abu Dhabi y Montreal. «Este ha sido uno de mis mejores años, con buenos resultados«, ha comentado también en las redes sociales.

Comienzan unas merecidas vacaciones. «Ahora toca descansar, pero motivado e ilusionado con los retos futuros«. 2018 va a ser una temporada distinta, en la que se va a centrar en la larga distancia, esa que los aficionados llevamos tanto tiempo esperando. ¡Que tiemblen Lange, Frodeno y compañía!

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