Pese a que una figura mundial como Jan Frodeno no daba a Javier Gómez Noya como favorito, muy pocos aficionados y expertos se esperaban que el gallego cruzase ayer la meta del Campeonato del Mundo de IRONMAN en séptima posición, a más de nueve minutos del ganador.

Pese a llegar a alcanzar la quinta posición durante el comienzo de la media maratón, en la que recuperó varios puestos, en los últimos kilómetros se tuvo que parar de nuevo con problemas intestinales, tal como ocurrió en la edición de 2018 disputada en Sudáfrica. Sebastian Kienle y Bart Aernouts aprovecharon este hecho para superarle en meta.

«Día duro en Niza«, escribía él horas después de acabar la prueba, en su cuenta de Instagram. «No estuve al nivel para luchar con los mejores, pero di lo que tenía para quedar lo más adelante posible«. Para ver la calidad que atesora en sus piernas y el palmarés que carga a sus espaldas, este séptimo puesto de ayer es su peor resultado en media distancia en más de quince competiciones disputadas, en las que solo se había bajado del podio en una ocasión –IRONMAN 70.3 Bahrain-.

«El último mes no ha sido fácil, con un par de caídas que interfirieron en la preparación y tanto en Lausanne como aquí no me sentí bien«, continuaba el discípulo de Carlos Prieto, que la semana pasada lograba el undécimo podio de su carrera en Series Mundiales, aunque en la carrera disputada en tierras suizas tenía que ver como los triatletas de cabeza se escapaban demasiado pronto. Pese a que en ese momento todo el mundo pensó que Javi estaba contemporizando de cara a Niza, ahora sabemos que no, que eran dolores y fuerza de voluntad. «Satisfecho por haber dado todo, que cuando peleas por ganar es más fácil, pero cuando las sensaciones no acompañan, cuesta más«.

Comienzan ahora unas merecidas vacaciones para un Javi que necesita recuperar de una larguísima temporada, en la que prácticamente ha competido en todas las distancias: tres pruebas del circuito IRONMAN 70.3 -Geelong, Elsinore y ayer Niza-, pruebas de distancia olímpica -todas las de las Series Mundiales- y distancia sprint -tanto a nivel internacional como nacional.

Pablo Dapena, exigente consigo mismo

Por su parte, nuestro otro participante en la prueba masculina se mostraba contrariado a través de Instagram: «33% contento en mi primera participación en el Campeonato del Mundo de IRONMAN 70.3«, comenzaba el pontevedrés. Pese a salir del agua a apenas doce segundos de todo un experto como Josh Amberger, Pablo Dapena era crítico con su primero de los segmentos: «Natación regular, peleando durante los 1.900 metros sin encontrar ritmo ninguno«, escribía sobre los 23’27» que necesitó para completar el tramo.

Como otros tantos triatletas, sufrió lo indecible durante los algo más de 91 kilómetros que conformaban el segmento sobre la bicicleta. «Sin ninguna buena sensación durante este honesto, técnico y duro segmento de ciclismo«. A partir de ahí, todo comenzó a mejorar. Pese a bajarse a correr en vigésimotercera posición, fue capaz de remontar hasta la décimocuarta. «Finalmente contento con la carrera a pie, haciendo uno de los mejores parciales de mi vida, pero no suficiente cuando empiezas una media maratón en la posición 23«.

Poco descanso tendrá Dapena a partir de ahora: dentro de dos semanas se enfrentará a Challenge Madrid, donde buscará la victoria para adelantar puestos en el ranking Challenge, su otro gran objetivo de temporada. Después, ya en octubre, le espera un durísimo final de temporadaIRONMAN 70.3 Buenos Aires, Challenge Peguera-Mallorca -donde es el vigente campeón- y Challenge Cape Town.