Hace unas semanas Ironman anunciaba que a partir de 2019 cambiaba su modelo de clasificación para Kona: del actual ranking por puntos se pasaba al modelo tradicional de reparto de slots, igual que ocurre con los grupos de edad. En palabras de Miquel Blanchart, una “muy buena decisión“. Para el triatleta catalán, especializado en larga distancia, el ranking actual “era muy exigente, ya que había que hacer todas las pruebas y ser regular siempre“.

El modelo nuevo, basado en repartir slots entre los primeros clasificados de cada prueba -o incluso únicamente a los ganadores, en la mayoría de casos- permite centrarse en una única prueba del calendario y, en caso de lograr el objetivo, olvidarse de competir hasta octubre, cuando tiene lugar el Campeonato del Mundo de Ironman.

La revista británica 220triathlon hacía ayer una elucubración: ¿podría Alistair Brownlee ganar el oro olímpico y Kona en el mismo año? Hasta ahora nadie lo ha conseguido –Jan Frodeno tiene ambos títulos, pero con varios años de diferencia-, pero dado el nuevo modelo de clasificación, podría darse el caso si un deportista lo prepara de manera específica. Y el mayor de los hermanos, que en 2020 tendrá 32 años, podría luchar por intentarlo. Nunca ha negado que dentro de este ciclo olímpico quisiera hacerse con el triunfo en Kona.

De los nuestros por el momento solo Javier Gómez Noya ha mostrado interés por la larga distancia, en la que debutará en próximos meses con el objetivo de hacer un buen papel en Kona 2018. Y Tokio 2020 no está descartado: “Queda tiempo, pero me veo en Tokio” dijo en una entrevista para Faro de Vigo en verano de 2017.

¿Qué condicionantes habrían de darse?

Con el nuevo modelo de clasificación para Kona, Javi podría cerrar la clasificación en noviembre de 2019, en Arizona o Cozumel, por ejemplo -como hicieron Lionel Sanders o Sebastian Kienle esta temporada- y olvidarse durante once meses de competir en larga. Tendría tiempo más que de sobra para entrenar la prueba de Tokio 2020, y después otros tres meses específicos para recuperar la forma en larga distancia.

Para cuando los juegos se celebren el gallego contará con 37 años, y habrá que ver cuál es su rendimiento en corta distancia -más si cabe si, como parece, la prueba olímpica se disputa bajo distancia sprint-. Pero las posibilidades existen.