Jesse Thomas es un hombre que nunca se conforma con nada. Salir de su zona de común es algo habitual en él. Hay otros muchos triatletas que practican otros deportes, pero él va más allá: Le da igual esquí alpino que snowboard, esquí de fondo, ciclismo, carrera a pie, piragüismo, kayak… Y hace que hasta un triatlón parezca sencillo.

Cuenta la leyenda que cuando ganó su primer Triatlón Wildflower, allá por 2011, era más pobre que las ratas, un triatleta humilde y con poco glamour para ser su primer año como pro. Tuvo que pedir la bici y el casco prestados, las zapatillas de correr a un sponsor de su mujer y correr con sus gafas de aviador, las que ahora ha convertido en todo un icono. Vamos, lo típico. Condujo él solito hasta el lago San Antonio y tras dormir hecho un cuatro en la furgoneta que el anterior ganador de la prueba, Chris Legh, tuvo el detalle de dejarle, se hizo con la primera de sus seis victorias, hasta 2016, en la prueba.

Ahora, lesionado

Hoy por hoy, este triatleta peculiar es el CEO de una empresa de nutrición, Picky Bars y sigue sorprendiéndonos con cada prueba que termina.

Sin embargo, ahora está sufriendo el amargo sabor de la inactividad: El pasad0 19 de abril fue operado de una fractura por estrés en su pie izquierdo, muy similar a una que ya tuvo en el pie derecho en 2013, y que le dejaba fuera de entrenamientos durante uno o dos meses. «Me deprime pensar que cometí el mismo error que me llevó a cometer el original«, escribío cuando compartió la noticia en redes. «Ser demasiado agresivo y no prestar atención a las señales de un problema, por muy pequeñas que me parecieran en su momento«.

Pero ni una fractura puede pararle de hacer lo que le gusta. A pesar de tener que estar en el dique seco casi dos meses, el triatleta estadounidense se buscó este pasado domingo un nuevo objetivo, que nada tiene que ver con los anteriores: ¡correr la Wings for Life World Run con muletas!

La Wings for Life, una carrera benéfica abierta a todo el mundo

Así lo expresaba Thomas en su cuenta de Instagram: «Necesito un reto deportivo para mantenerme vivo, así que trataré de correr con muletas 5 kilómetros el domingo por la mañana en Seattle» explicaba el que fuera ganador de IRONMAN Lanzarote en 2016. «Es una carrera benéfica en la que miles de personas de todo el mundo corren al mismo tiempo para recaudar fondos para la investigación de la médula espinal«.

Durante este fin de semana no solo le hemos visto participar a él. También otros referentes del triatlón como la britanica Lucy Charles o el sudafricano Richard Murray se han hecho eco de la propuesta. «Un coche persigue a los corredores hasta que les adelanta. Si estás en Seattle, vente conmigo a las cuatro de la madrugada. El recorrido es alrededor de Lake Union. Al principio pensé que era de cinco kilómetros, pero resulta que es de más de cinco millas. Así que no sé si haré todo el camino, pero iré viendo cómo va«.

El caso es que se ha preparado la prueba a conciencia –estos días le hemos preparar la prueba incluso en la cinta de correr– y ha conseguido terminar los cinco kilómetros en 32’43». «Lo mismo he hecho un récord mundial de 5K en muletas«, ironizaba anoche. «Me va a doler bastante -ya lo estoy-, pero fue muy divertido hacer algo diferente, loco y un poco tonto para una buena causa«, concluía Thomas.