Jim Walmsley es una de las figuras que están llamadas a convertirse en estrella del ultra trail. Nacido en 1990, este corredor americano que vive en un pequeño pueblo de Arizona, Flagstaff, a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, es uno de los corredores más osados y atrevidos a la hora de plantear competiciones. Tanto es así que es más conocido como «el chulo». Todo ello le ha hecho muy famoso, reconocido y muy querido en nuestro país, sabe lo que es ganar la carrera del Alto Sil, donde ha destrozado el récord de una prueba de 32 kilómetros y 1900 metros positivos con un crono de 2 horas y 35 minutos.

Pero lo que realmente le gusta a Jim Walmsley es ganar en su país, sobre todo en las míticas carreras de 100 millas donde no importa tanto la habilidad técnica de los corredores como sí lo es en Europa. Este año solo tenía una obsesión y era ganar la Western States. Tras dos intentos fallidos en 2016 y 2017, este año por fin fue su año y se impuso en una de las mayores pruebas de ultra trail en América, un sueño hecho realidad para él, que terminaba, además, con récord de la prueba.

Jim Walmsley

Foto: Myke Hermsmeyer

En el caso de Jim Walmsley estamos hablando de un atleta hecho a sí mismo sobre una pista de atletismo y muy acostumbrado a correr 10K en asfalto. Por eso, mantiene una teoría clara sobre algunos corredores de ruta que luego se pasan al trail, «les falta capacidad de sufrimiento. Los corredores profesionales que hacen mediofondo o maratones en asfalto se equivocan si creen que pueden transferir sus entrenamientos a la montaña tan fácilmente. Se necesitan muchas horas de rodajes largos en desniveles”, Y a su vez está convencido de que “los mejores corredores de montaña del mundo están por venir. Será difícil porque se necesita una mentalidad especial, algo así como el cerebro de Kilian y las habilidades atléticas de Bekele o Mo Farah”.

El pasado 20 de enero, el atleta patrocinado por Hoka One One, decidió poner a prueba su punta de velocidad para preparar el medio maratón de Houston y demostrar que el ultra trail no está reñido con la velocidad. Walmsley terminó en 1h04’00, lo que significa un ritmo de 3’02/km, con pasos intermedios de 15’16» en el 5K y 30’20» en el kilómetro 10. Una prueba más de que este loco de la montaña es capaz de conjugar capacidad de sufrimiento con largos rodajes y desniveles.

Fuente: trailrun.es