En búsqueda de nuevos retos, Alistair Brownlee decidió al acabar la temporada 2016, y una vez lograda una nueva medalla de oro en los Juegos Olímpicos, que este 2017 sería el año de intentar hacerse con el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3, con la idea de en 2018 hacerse con el de Ironman en Kona y emular así la triple corona (Juegos Olímpicos, 70.3 y Ironman) que por ahora solo ha sido capaz de lograr el aleman Jan Frodeno. Siendo francos, pocas cosas le quedan por cumplir al mayor de los Brownlee en la corta distancia, así que no tiene necesidad ninguna de luchar por hacerse con títulos, que ya tiene más que de sobra.

No es así en el caso de Jonathan, que tiene gran recorrido aún. Con 27 años recién cumplidos, el británico reconoce que aún es feliz practicando triatlón: “aún no he logrado todo lo que quisera conseguir, como es ganar los Juegos de la Commonwealth, la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos o incluso las Series Mundiales de Leeds, así que querría conseguirlo antes de pasar a la larga distancia, que será tras Tokio 2020“.

Jonathan, a quien la victoria de su hermano en Leeds le deja en una situación muy complicada de cara a intentar luchar por el título de las Series Mundiales, reconoce que su apuesta ahora debería centrarse en intentar la victoria en la prueba de triatlón de los Juegos de la Commonwealth, que tendrán lugar en Gold Coast, Australia, en abril del año próximo. El que sean apenas recién iniciada la temporada de 2018 hacen que el pequeño de los Brownlee esté pensando ya en como organizarse, teniendo que comenzar la preparación con antelación a otros ejercicios. “Pasaré la primera parte del año en España y después me marcharé directo a Australia, a intentar aclimatarme a la temperatura y evitar en la medida de lo posible el jetlag. Este año me lesioné en febrero  y no competí, así que el año que viene cambiaré quiero cambiar mi preparación para tratar de alcanzar el pico de forma lo antes posible“.