Jorge España es un triatleta sordociego de 33 años que este próximo domingo debutará en el Triatlón de Zaragoza distancia sprint con salida en el puerto fluvial de Vadorrey, donde nadarán 750 metros en el Ebro, pedalearán 21 kilómetros en un tándem y correrán de la mano 5 kilómetros. Y hablamos en plural porque esta preciosa historia de superación no podría ser posible sin su guía, María Pilar Martínez, «Mapi», que realizará las tres disciplinas codo con codo con Jorge, y sin la cual el sueño de Jorge no sería posible.

«Las personas sordociegas, debido a sus problemas sensoriales, sufren una fuerte desconexión del mundo y necesitan una persona a su lado», explica. Mapi es su intérprete, su profesora y, sobre todo, su amiga desde hace cuatro años. Ella fue la que descubrió todo el potencial de Jorge. «La gran conexión que tuvimos desde el principio fue gracias al agua. Vi que podía potenciar sus cualidades a través de la natación», detalla. Con entrenamiento, en 2017  realizaron por primera vez la Travesía del Mar de Almazara (1,8 kilómetros), en aguas abiertas, prueba que han repetido en 2018 y 2019.

Jorge España

Lengua de signos apoyada como medio de comunicación

Un implante que lleva desde los 19 años le permite oír, aunque sólo reconoce algunos términos. Han sido muchos años sin estimulación auditiva. Además, es capaz de articular sonidos, pero no palabras. Por eso, Mapi y él se comunican por medio de lengua de signos apoyada. Una curiosa variante de la tradicional que usa el tacto como transmisor. Una forma de contacto que ha servido para alcanzar un extraordinario grado de sintonía. «Jorge cuelga sus manos en las mías, como si fueran una percha, y le transmito las palabras. La lengua de signos normal se realiza ‘en el aire’, pero esta se hace en el dorso de la mano. Funcionamos por medio del tacto. Hay apoyo de una mano a otra».

Para el triatlón de este próximo domingo utilizarán otros métodos de comunicación. Para la natación, no utilizarán una goma elástica, sino que van a ir unidos mano a mano, ya las manos de Mapi son los ojos y oídos de Jorge. En bicicleta, usarán un tándem en el que Mapi se situará delante y Jorge detrás. En cuanto a la carrera a pie, nuevamente estarán unidos triatleta y su guía y será el tacto la forma de indicar cambios de dirección y cualquier señal de alerta ante obstáculos.

Jorge y Mapi entrenan todas las mañanas, de lunes a viernes, incluso tienen bien ensayadas las transiciones de cara al próximo domingo, donde por fin su sueño se verá hecho realidad.

Jorge España

Un labor digna de aplauso

Si hay alguien a quien agradecer esta noticia, sin duda es a Mapi. Mapi y Jorge se conocieron en el centro de día de Apascide, (Asociación de Padres y Amigos de Sordociegos de Aragón, que fundó la madre de Jorge y de la que es presidenta). Ella era profesora de natación y había estudiado lengua de signos. «Me invitaron al centro y ahí conocí a Jorge. Nos dimos un abrazo que duró dos horas y media. Desde entonces no me he querido separar de él. Es un ser único y extraordinario. Solo quiero seguir avanzando y aprendiendo de su mundo», afirma Mapi.

A los dos, a Jorge y a Mapi, les gustan los retos. El Triatlón de Zaragoza es un sueño y un reto enorme. «Es asombrosa la manera que tiene Jorge de asimilar el esfuerzo. ¿Cómo le explicas a una persona sorda y ciega desde la incubadora qué son esas sensaciones que te da el cuerpo, por qué tienes que seguir, por qué el esfuerzo es bueno para ti? La motivación viene a través de su mediadora, de mí. Aunque ese momento es duro y difícil, cuando él ha terminado la actividad deportiva, le viene una felicidad absoluta. Esa es la recompensa: la felicidad», resume Mapi.

Fuente: heraldo