Hace unos días vivíamos el Campeonato del Mundo de Triatlón Multideporte en Pontevedra. Una jornada histórica para el triatlón español, y en especial para el femenino, que de la mano de Judith Corachán y Anna Noguera consiguieron un podio en la larga distancia -plata y bronce, respectivamente-.

En nuestro canal de Youtube publicamos un pequeño homenaje tanto a Judith como Anna, así como a Javier Gómez Noya y Pablo Dapena, que también lograron doblete en la prueba masculina.

Corachán consiguió la medalla de plata tras una espectacular remontada, el mejor resultado de su carrera. Su éxito no ha venido solo. Constancia, dedicación y también contar con la inestimable ayuda de su entrenador, Iván Muñoz. Este preparador, que actualmente entrena también a Emilio Martín y Uxio Abuin, entre otros, fue la persona que descubrió al tricampeón del mundo Mario Mola, casi nada.

Iván actualmente es el responsable de Mallorcatraining y hace unos meses tuvimos el placer de entrevistarle. Ahora, ha conseguido que otra deportista entrenador por él llegué hasta lo más alto. Una de las bases del éxito es el esfuerzo. «Si tienes continuidad, los resultados antes o después terminan saliendo» explicaba en la entrevista.

Los datos de potencia de Judith Corachán

Las cifras que desarrolló la barcelonesa en los dos últimos sectores asustan. Según los datos sacados de Strava, recorrió los 108 kilómetros de la prueba en bicicleta en un tiempo de 3:15:35. Este tiempo podría parecer normal si no supiésemos que el recorrido tenía un desnivel positivo de 1.500 metros. 33,3 kilómetros de media, una barbaridad. La potencia media que movió a lo largo de todo el recorrido fue de 214 watios.

Pese a este esfuerzo, en la carrera a pie pareció no notar todo el trabajo realizado. Los treinta kilómetros del circuito los finalizó en 2:05:29. Es decir, corrió el kilómetro a 4:07. Y especial mención a sus últimos cinco, que los realizó a menos de 4 min/km.

Está claro que este 2019 va a ser el año de Corachán. Fernando Barahona, responsable de Desam, uno de sus patrocinadores, lo decía justo al acabar la prueba en Pontevedra: «Se merece ir a Kona«. Y nosotros no podemos estar más de acuerdo.