Para quienes no conozcan a Karim El Hayani os adelantamos que es uno de esos atletas apasionados por el mundo de las carreras de montaña de larga distancia, pero su capacidad de correr “naturalmente” es lo que le convierte en un personaje único entre los corredores. Defensor absoluto del barefoot running, predica con el ejemplo de puridad en correr completamente descalzo sobre cualquier superficie. Para Karim, correr descalzo ofrece la oportunidad de conectarse con el suelo y adaptarse a una variedad de terrenos -esta práctica también haría sus pies más y más fuertes. Aunque a veces corre con sandalias minimalistas, es inconcebible que corra con un par de zapatillas tradicionales.

Hasta los 13 años nunca usó zapatillas. Lo habitual en su Tánger natal era ir descalzo a todas partes, y no echaba de menos ningún calzado. Es el mediano de cinco hermano y con 12 años y después de dos intentos frustrados, Karim consiguió llegar a España enganchándose a los bajos de un camión que cubría la ruta desde Algeciras hasta Barcelona. Pasaría después por un centro de menores y finalmente terminó en Aldeas Infantiles de El Escorial, en Madrid . A los 14 años ya había debutado en cross, aunque no empezaría a correr en serio hasta los 18 años. Obtuvo la nacionalidad española en 2015 y siempre ha sabido buscarse la vida trabajando para pagarse su gran sueño, que era crecer como deportista.

Probó las carreras de montaña de manera casual y poco después quedó primer junior en la Copa de España, con la selección madrileña. Se ha dedicado al ultrafondo, consiguiendo éxitos como el triunfo en la Javelina Jundred 2015, una carrera de 100 millas en el desierto de Arizona con más de 40ºC (terminó en 9 horas y 29 minutos) convirtiéndose en el ganador más joven de la historia. Dos meses antes había terminado los 250 kms de Turquía.

En verano de 2016, Karim El Hayani se propuso conseguir el Record Guinness de los 100 kilómetros barefoot y lo consiguió aunque no oficialmente. Rebajó la anterior marca en cinco minutos dejando un tiempo de 8 horas y 37 minutos.  Pero esa marca, realizada en los históricos 100 kilómetros de Santander, no duraría mucho. En agosto de 2017, Teage O´Connor pulverizaba el récord rebajando en más de una hora la marca anterior. Lo conseguía en la pisa de atletismo de su ciudad natal y corriendo a 4’19” el kilómetro. Completaba las 250 vueltas a la pista en 7 horas y 13 minutos. Un reto físico y mental al alcance de muy pocos.

Karim El Hayani

Foto: Foto: Zenia Rockzen Nieto

Su nuevo reto, maratón descalzo en el Polo Norte

A sus 24 años, Karim El Hayani es un atleta que disfruta con lo que hace y eso se traduce en sus resultados. Ha corrido con más de 40 grados en el desierto de Arizona, y ahora se plantea un nuevo reto muy diferente, en el mes de noviembre correrá el Maratón del Oso PolarChurchill Manitobaque se lleva a cabo en la Bahía Hudson en Canadá, bajo condiciones climáticas extremas. Todo los participantes se enfrentan al reto de correr con viento a una temperatura de -20° C, con una sensación térmica de -27°C. Otro de los grandes atractivos de este maratón es que se pueden avistar osos polares en la ruta. Además es una prueba donde ya han brillado en otras ediciones corredores tarahumaras con sandalias ultra-minimalistas o “huaraches”.

Para ello el corredor originario de Tánger y nacionalizado español, sigue adaptándose a las duras condiciones climatológicas a las que tendrá que adaptarse en noviembre, series descalzo con nieve y a -28ºC. Así de claras tiene las cosas este atleta:

“Este año no tengo como objetivo ninguna carrera, pero sí estoy más motivado que nunca para conseguir un sueño que llevo años soñando. Ser el primer atleta en correr un maratón en polo norte descalzo donde temperaturas como – 40°C en invierno es algo normal. No estoy ni la mitad de en forma, pero me esperan un meses para adaptarme a estas temperaturas. Sé que se puede con mucho entrenamiento a temperaturas extremas. Este sueño no me va dar ni una medalla, ni subir a lo más alto del podium, ni un título. Tengo muchas ganas de hacerlo porque no paro de pensar en ello cada día que entreno. No me dará nada material, pero si lo consigo seré el atleta más feliz del mundo. Y dónde será el evento? Ya llevo unos meses organizándolo: Nada más y nada menos que en la capital mundial de los osos polares, Churchill Manitoba, mes del evento noviembre de 2019.