Sebastian Kienle acudía a Kona 2018 con la vitola de gran favorito a la victoria. Tras una edición de 2017 en la que tuvo que ver como Patrick Lange y David McNamee después le superaban en el segmento de maratón, el alemán, campeón en 2014, se marcó como objetivo este año llegar lo más adaptado posible a la exigente temperatura en que se compite a lo largo de toda la prueba.

De esta forma, decidió trasladarse a Kona con cinco semanas de antelación. «Me he dado cuenta de que es el mayor tiempo que he pasado viviendo en el mismo sitio en los últimos diez años«, decía en una entrevista con Talbot Cox la semana pasada. Y entonces llegó la prueba: tras una natación conforme a lo previsto, en la que Kienle tuvo que remontar desde los puntos intermedios, se entraba en un segmento ciclista que a priori es la gran especialidad del de Kalsrhuge. Pero por desgracia comenzaron los infortunios. A lo largo del primer tramo de carrera se habló en la retransmisión de Ironman de un posible abandono, de un pinchazo, de demasiado tráfico…

Avanzaban los kilómetros y con Cameron Wurf y Andrew Starykowitz tirando en cabeza, tratando de batir el récord del segmento nuevamente, Kienle y Sanders se veían lastrados en los grupos traseros diciendo adiós a toda opción de victoria. Pocos imaginaban un transcurso de carrera así, en el que Patrick Lange y Javier Gómez Noya fuesen en el primer grupo perseguidor, y los dos especialistas sobre la bici, los que debían forzar el ritmo lo máximo posible, fueran en posiciones más atrasadas. Nada le salía a Kienle.

A la T2 llegaba con 4:20:07, casi tres minutos de retraso frente a un Lange a la postre ganador de la prueba con sub8 incluído. Según comenta la prensa alemana, al poco de comenzar a correr un fuerte dolor en el talón de Aquiles obligaba a Kienle a decir adiós. Este abandono por lesión no tendría nada de especial, salvo la tristeza de ver retirarse a uno de los favoritos, si no estuviésemos hablando de nada más y nada menos que el primer abandono de Kienle en una prueba Ironman. Aunque sí cuenta con dos DNF en media distancia, en lo que respecta a IM el teutón era hasta ayer la fiabilidad en persona. Su debut en larga distancia -siempre hablando de Ironman- ocurrió en 2011, cuando se hizo con la sexta plaza en Ironman Arizona.

Un año después comenzaba su idilio con Ironman Frankfurt, en el que ha ganado, además de 2012, hasta en tres ocasiones más: 2014, 2016 y 2017. Por el camino, y hasta llegar a ayer, triunfo en el último Ironman Cozumel, que le sirvió para cerrar la clasificación para Kona 2018. Todas sus participaciones acabadas.

Hasta ayer. Aún no ha hecho declaraciones en sus redes sociales, pero sin duda alguna serán interesantes de escuchar viniendo de alguien que adora este deporte por encima de todas las cosas.