A Kilian Jornet le da igual lo que le echen por delante: lo mismo te sube dos veces el Everest en una semana, que apenas unos días después te gana una media maratón en la otra punta del planeta. Es el hombre récord y no hay prueba que se le resista: seis campeonatos del mundo de skyrunning, cinco veces campeón del mundo de vertical race, cuatro victorias consecutivas en la Hardrock 100 –la última con el brazo izquierdo en cabestrillo-… Nadie, ni por asomo, se acerca a sus cifras.

La base de todo, además de su amor por las montañas -“El hombre vive de emociones, no del currículum” es una de sus frases más repetidas-, es un físico incomparable: una capacidad pulmonar de 5’3 litros unida a un VO2 max extratosférico, de 90 ml/min/kg, a la que no llega ni Chris Froome, que se queda en 81. Además, su frecuencia cardiaca en reposo es de 34 y la máxima de 205. Sin duda unas características que le hacen único. Pero además, está su capacidad de sacrificio y de superación: a lo largo de este 2017 el corredor catalán acumula entrenamientos y competiciones por 1.071,1 km. A priori podrían no parecer muchos -cualquier maratoniano acumula cifras superiores-, pero el dato realmente destacable es que en total acumula 117.723 metros de desnivel positivo. Una locura.

Pero es más: desde que comenzó a utilizar Strava, en 2014, Jornet acumula 530.264 metros, con 160.645 en 2016 como mayor número.

Este fin de semana tiene la oportunidad de agrandar su leyenda -si es que a estas alturas ya es posible- en una nueva edición de la Ultra Trail Mont Blanc, una de las pruebas de montaña más exigentes del mundo: 9.500 metros de desnivel positivo a lo largo de 171 kilómetros. Jornet ya se hizo con el triunfo en 2008, 2009 y 2010. ¿Se hará con el poker? El domingo lo sabremos.

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