«No hace falta que te den una medalla para sentirte orgulloso de tu trabajo», así de contento se mostraba Kini Carrasco tras terminar 10.000 metros de natación en 7 días. «Para los nadadores esto sé que es poco, pero con un solo brazo, os aseguro que es todo una reto, una batalla que he ganado. No te des nunca por vencido sin intentarlo.»

Tras el bronce cosechado en el Campeonato del Mundo de Duatlón Sprint celebrado en Pontevedra, el paratriatleta extremeño se proclamaba también campeón del Mundo de Triatlón Cross. Recordemos que el pasado año completó en Ibiza cuatro europeos en tan solo cinco días en los que hizo pleno de podios con tres oros y una plata. No tiene límites y siempre ha conseguido los retos que se ha propuesto en una vida, que no hay sido fácil desde el principio.

Una historia de superación gracias al deporte

Perdió a su madre en un accidente de tráfico con tan solo cinco años. Apuntaba maneras jugando al baloncesto y llegó a debutar con el Cáceres en segunda división. Su vida iba a cambiar para siempre con 20 años, poco después de terminar la mili, que por aquella época era obligatoria. Fue una mañana de enero de 1985, Kini fue a recoger a un amigo en moto para ir a pesar al río. De repente, un coche que estaba adelantando se fue encima suyo. Intentó esquivarlo, pero colisionó contra él. Quedó tendido en la carretera y cuando fue a apoyar su brazo izquierdo para levantarse se dio cuenta de que no estaba. Había perdido su brazo. Afortunadamente, una profesional sanitaria paró y pudo hacerle un torniquete para llevárselo directo al hospital, donde fue operado. Además del dolor físico, lo peor era el estado emocional y ver a su familia llorando. Se había acabado el baloncesto para siempre.

Cinco días después del accidente, por fin le cerraron el muñón y pudo levantarse. Durísima impresión la de Kini al verse en el espejo, pero en ese mismo momento comenzó su propósito de superación y de aprender una nueva vida con un solo brazo. Cualquier tarea cotidiana se hacía un mundo para Kini, le costó dos años aprender a manejarse en la vida y más de una vez acabó llorando de impotencia.

La falta de ejercicio tras el accidente le hizo ganar más de 25 kilos en medio año. Por eso empezó a correr hasta que poco después consiguió volver a su peso y debutar otra vez en baloncesto. Eso sí, tuvo que volver a aprender a jugar con una sola mano y lo hacía muy bien, metía triples y llegaba a desesperar a los contrarios por su habilidad. Jugar su primer partido de baloncesto le sirvió no solo para volver al deporte, sino para saber que el deporte es lo que le iba a salvar en la vida, como hasta entonces.

Kini Carrasco

Foto: Conchi Paratri

Estuvo en Seúl, Barcelona y Sidney

Kini se informó sobre el deporte paralímpico y empezó con el atletismo. Ganó el primer Campeonato de España en el que compitió (1987) y después consiguió la mínima para Seúl 88, sus primeros Juegos Olímpicos. Después llegarían Barcelona 92 y Sidney 2000. En 2009 dio el salto al triatlón y a partir de ahí, todos conocemos su extenso palmarés.

A sus 54 años, el laureado atleta tiene más retos pendientes, como el que llevará a cabo en Rumanía entre finales de junio y principios de julio de este mismo año. Allí pretenderá batir su propio récord personal con la disputa de cinco campeonatos europeos de forma consecutiva en tan solo 9 días. Se puede pensar que es una locura, pero si no se intenta, no se consigue, dice Kini. En Ibiza fueron 4, ahora intentará luchar por la quinta competición, que es un medio ironman. «Durante estos años he aprendido que nunca hay que dar nada por imposible, que siempre hay que intentarlo y que en la vida todo pasa por algo», otra lección de vida de este paratriatleta español que no sabe el significado de la palabra imposible.