La cita más esperada del año y la que más secuelas deja. El Campeonato del Mundo de Ironman coronó a Patrick Lange como máximo referente del triatlón de larga distancia y el rival a batir. Desde el pasado sábado da igual cómo evolucione la temporada, qué triunfos coseche o qué derrotas sufra: Kona es su cita y en la que, haga viento o demasiado calor, hay una carrera lenta o una rápida, mejor se desenvuelve.

A su lado otros dos triatletas han salido fortalecitos de la cita: en primer lugar un Bart Aernouts cuyo mejor resultado en Kona hasta el momento era un octavo puesto en 2016 -cuando necesitó casi 25 minutos más de los empleados esta edición- y que ha demostrado que puede ser competitivo enfrentándose a los grandes. Su segundo puesto no peligró en ningún momento, y supo gestionar la prueba con gran inteligencia. El que fuera ganador en Lanzarote 2017 será un hombre a seguir en 2018.

A su lado, David McNamee ha confirmado lo que ya dejó entrever el año anterior: que es un triatleta con el que hay que contar en cada prueba. Ganó al sprint Ironman 70.3 Marbella, solo pudo ser batido en Ironman 70.3 por Javier Gómez Noya y en Kona volvió a hacer lo mismo que en la edición anterior, remontar y demostrar que en carrera a pie está a la altura de los mejores. Ironman decidió que no tenía que estar en la rueda de prensa previa a la prueba y él les quitó la razón con gestos.

Pero a partir de ahí… Kona ha dejado secuelas emocionales de importancia, y es que la prueba devora triatletas. “Tengo la sensación de que he defraudado a mucha gente” decía un Sebastian Kienle tocado anímicamente tras su primer abandono en pruebas Ironman. El pensamiento del teutón no es un caso aislado; revisando las redes sociales de gran parte de los participantes podemos ver que muy pocos están satisfechos con el resultado obtenido. El más rotundo un Sanders que ha salido muy tocado de la prueba, y que incluso llegó a romper en lágrimas en su último vídeo. “Soy un idiota”, llegó a decir el canadiense, que ha bajado a los infiernos y se ha dado cuenta de todos los errores que ha cometido a lo largo de esta temporada, en la que ha ido de decisión incorrecta en decisión incorrecta hasta la gran debacle final.

Nuestro Javi Gómez Noya tuvo que probar las amargas mieles del desencanto, caminando por la misma senda que Kienle: “Estoy decepcionado“, decía al acabar la prueba. El gallego llegaba a la prueba con gran presión. Pese a ser novato en la prueba, toda la prensa especializada al unísono, tanto la nacional como la internacional, veíamos en él al gran favorito, a la altura de Sanders, Lange y el propio Kienle. Y Kona ni distingue ni perdona. “Fui más fuerte de lo que debería en bici por aguantar en el grupo que lucharía por la victoria y luego lo pagué corriendo” reconoció a posteriori.

Frederik Van Lierde, campeón en 2013, se reconoció contrariado, tras un nueva sanción por drafting, la segunda en tres temporadas. Junto a él ya hemos leído a Andrew Starykowitz, que terminó en posición cuadragésima. El último en pronunciarse, el canadiense Brent McMahon. “Frustante actuación en Kona“, donde tuvo que abandonar durante la carrera a pie. La isla se le atraganta: tampoco finalizó en 2017, y en 2016 se tuvo que conformar con un trigésimo puesto. Solo en 2015, TOP10, pudo luchar por los puestos de honor.

Está claro que haya vencedores y vencidos es algo normal e inherente al deporte, pero en el caso de Kona, el de la primera categoría apenas se puede contar con los dedos de una mano. De ahí para abajo, pocos deportistas satisfechos.