Hace apenas unos días, concretamente el 3 de mayo, nos hacíamos eco de la erupción del volcán Kilauea, situado al este de la Big Island, en medio del Pacífico. Como aficionados al triatlón, sabréis que en esta isla se disputa todos los meses de octubre el Ironman de Kona.

Tras ver imágenes en televisión que, cuando menos, impactan, y sabiendo que más de diez mil personas han tenido que ser evacuadas hasta la fecha, la pregunta es inevitable: ¿puede estar en peligro el Campeonato del Mundo de Ironman? A priori no, al menos por lo concerniente a la erupción en sí, pero está por ver cómo se verán afectadas la actividad sísmica, la calidad del aire y el sector turístico de la zona. Por el momento no hay señales de alarma, pero la evolución es una incógnita.

La Fundación Ironman ha donado 50.000 dólares a las víctimas afectadas por las consecuencias de la erupción del volcán.

Hay que tener en cuenta, en descarga de la celebración de la prueba, que el Kilauea se encuentra a más de cien kilómetros en línea recta de Kailua-Kona. En coche supone un trayecto de más de dos horas y media, con el añadido de que hay que atravesar Hualalai y el poderoso Mauna Loa, una de las mayores masas montañosas del mundo. Es decir, la lava difícilmente va a afectar a las carreteras donde los triatletas compiten.

¿Cómo está la erupción en estos momentos?

El Kilauea comenzó su actual erupción el 3 de enero de 1983. Es decir, lleva activo más de 35 años, afectando a las calles y los pueblos de la zona de manera recurrente. Sin embargo, el pasado 3 de mayo se formaron unas veinte nuevas grietas, acompañadas de terremotos, que han hecho que la actividad se incremente, y con ello la peligrosidad del volcán.

El mayor de los problemas pasa por el vog, la nube de polvo tóxico que emite el volcán. Según apunta Chris Lieto, triatleta profesional que se encuentra en la isla entrenando, su presencia es notable en toda la isla.

The vog is real. #nofilter #hawaiivolcano #bigisland #training

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De continuar la erupción, el próximo mes de octubre cuando los Jan Frodeno, Javier Gómez Noya y Sebastian Kienle de turno se batan el cobre por hacerse con el campeonato, las condiciones en que compitan pueden ser si cabe más duras que en otras ediciones, donde los triatletas han de lidiar con el calor, la humedad y el viento. Si además la calidad del aire no es la adecuada, la carrera puede convertirse en un auténtico suplicio: Los gases volcánicos irritan las vías respiratorias y son especialmente peligrosos para los ancianos, niños y personas con problemas pulmonares.

No es el único riesgo: según los expertos la lava podría hundirse por debajo del nivel del agua subterránea en algunos lugares. Esto derivaría en posibles explosiones, pudiendo lanzar toneladas de rocas pesadas a gran distancia. Los terremotos podrían llegar hasta Kailua-Kona.