Según informa swimswam, tres de las estrellas de la natación mundial han presentado una propuesta de demanda colectiva contra la FINA por violar las leyes antimonopolio de Estados Unidos. Katinka Hosszu, Michael Andrew y Tom Shields son los principales actores en este litigio. La Liga Internacional de Natación (ISL) ha presentado una demanda por separado, apoyando las mismas causas alegadas por los nadadores. Y todo ello a la espera de que Hosszu y Andrew naden este fin de semana en los Campeonatos Mundiales de piscina corta que organiza la FINA en Hangzhou, China.

Para aquellos que no sepan de qué va esta guerra declarada entre la Federación Internacional de Natación y más de 40 nadadores de élite mundial, hay que explicar que la FINA prohibió la celebración del evento Energy for Swim 2018, previsto en Turín los próximos días 20 y 21 de diciembre. Esta demanda está basada en una similar que se presentó contra la Unión Internacional de Patinaje en 2017, donde un juez determinó que los intentos por impedir que los patinadores compitieran en pruebas no autorizadas violaba las leyes antimonopolio de la Unión Europea, excepto que en este caso, la demanda se presenta en Estados Unidos.

Los abogados de los demandantes alegan interferencia ilícita en las relaciones contractuales o en las relaciones económicas potenciales, por restringir irracionalmente la prueba y por monopolio. Las demandas buscan una reparación por mandato judicial y daños monetarios para los demandantes y para todos los miembros de la comunidad, lo que podría incluir a docenas de nadadores profesionales de todo el mundo que firmaron el contrato.

«Muy pocos nadadores se ganan la vida nadando, mientras que la FINA está haciendo una fortuna», decía Michael Andrew, que en 2013 se convirtió en el nadador profesional más joven y actual Campeón del Mundo en los 100 estilos. «Lo principal para la FINA no son los nadadores. La FINA ha hecho que nuestro deporte dé un paso atrás al bloquear la propuesta de la Liga Internacional de Natación. Pueden convivir».

Tom Shields, medallista de oro olímpico en los relevos 4×100 en 2015, es el principal protagonista en la demanda colectiva presentada. Dice que ha soñado durante años con ver cómo se expande el deporte para conseguir una liga profesional. «Ahora estamos más cerca que nunca de hacer realidad ese sueño», dijo. «Pero ese sueño está siendo bloqueado por la FINA.»

El mejor curriculum deportivo de los tres nadadores que le han plantado cara a la FINA quizá sea el de la húngara Katinka Hosszu, que ganó 3 medallas de oro individuales y una medalla de plata individual en los Juegos Olímpicos de 2016. Junto con 20 Campeonatos Mundiales, y 82 medallas internacionales en total.

«Mi objetivo ha sido siempre llevar la natación hacia una dirección en la que los nadadores son socios de las instituciones directivas, no marionetas. La ISL se toma en serio a los nadadores, no como la FINA«. Hosszu es una de las figuras dominantes en la última década de las Copas Mundiales de la FINA, que recientemente hizo cambios que limitaron su potencial de ingresos.

Un nuevo formato de prueba: Energy for swim 2018

No era el primer evento de carácter privado ni el último que surgía en un deporte en el que el seguimiento por parte de los espectadores, salvo en Juegos Olímpicos, es minoritario. De ahí surgió la idea de crear una prueba donde la competición por equipos le diese esa vistosidad y espectáculo que elevara los ingresos obtenidos. Según puede leerse en su web, estarían proponiendo un nuevo formato de competición por equipos, con un total de 8 grupos formados por 24 nadadores (12 hombres y 12 mujeres) que compiten durante cuatro días varias pruebas y distancias en piscina corta, pero sin competir por países. La idea sería llevar este formato a varios países durante todo el año. Estaríamos hablando de alcanzar unos 100 millones de espectadores en un medio plazo de cinco años. Además, los ingresos y premios económicos para nadadores, entrenadores, clubs y federaciones también haría mucho más atractiva esta nueva oferta deportiva que hoy por hoy está en manos de los tribunales estadounidenses. Continuará…