Blake Leeper ha escrito una de las páginas más asombrosas de lo que significa el deporte y la capacidad de superación. A las dificultades de nacer sin piernas, le siguió una década de alcoholismo en la que consiguió ganar dos medallas en su carrera paralímpica, tirando puramente de talento innato. Para rematar, sus problemas con la cocaína fueron el motivo final por el que fue sancionado durante dos años del mundo del atletismo.

Aun con todo, Leeper lucha por ser un doble amputado que compita en los próximos Juegos Olímpicos de 2020 con el resto de atletas sin discapacidad. Y a diferencia de lo que consiguió Oscar Pistorius, que se clasificó para las semifinales de los 400 metros en Londres 2012, Leeper está preparado para luchar incluso por una medalla. Así que, su próximo objetivo no es otro que el de convencer a las autoridades competentes para que le permitan competir en la categoría de corredores normales, con ambas piernas.

«Estoy listo para esta batalla», dice el corredor estadounidense. «Estoy luchando por todo un colectivo. Estoy luchando por toda una generación. Estoy luchando por colectivo que siempre ha sido tratado como menos que el resto«.

Tal fue el clamor que rodeó a Pistorius en Londres hace seis años, que pocos recordarán probablemente a Leeper, que en aquella ocasión consiguió ganar una medalla de plata en los 400 metros y un bronce en los 200 metros en T43 (doble amputación por debajo de la rodilla) durante los Juegos Paralímpicos de 2012. En ese momento, Leeper era solo un atleta más a la sombra de la historia que se había montado alrededor del sudafricano Oscar Pistorius. Una historia que acabaría en circunstancias trágicas, tras el asesinato de su novia, Reeva Steenkamp, y la condena de Pistorius a 13 años y 5 meses de cárcel.

Sus problemas con el alcohol

Nadie sabía por qué Leeper sonreía en el podio con sus medallas paralímpicas en Londres, pero escondía un gran secreto: era alcohólico. Sus problemas con la bebida comenzaron cuando era adolescente en Tennessee. «Era un alcohólico funcional», dice. «Me escondía. Muy poca gente sabía lo que estaba pasando.» Pero el secreto salió a la luz pública cuando Leeper dio positivo por cocaína en el Campeonato Paralímpico de Estados Unidos en 2015.

Su adicción a las drogas nunca había sido tan fuerte como la que tenía con el alcohol, pero aun así, fue sancionado durante dos años. Pasados tres años, y con 29 años ya, Leeper ha vuelto a retomar el atletismo al máximo nivel. Su nueva determinación personal le ha hecho superar con creces cualquier resultado que un doble amputado haya hecho en la historia: 44’42» en los 400 metros fue su tiempo en una prueba disputada en la República Checa a principios de verano. Consiguió eliminar a rivales como el triple campeón del mundo en pista cubierta, Pavel Maslak. Fue un tiempo lo suficientemente rápido como para formar parte de todos los equipos olímpicos americanos de la historia, y más rápido que cualquier velocista inglés en los últimos veinte años.

La polémica de las prótesis

Pero esa velocidad ha resultado ser polémica. A pesar de su condición de doble amputado más rápido de todos los tiempos, significativamente más rápido que Pistorius, Leeper no es el plusmarquista mundial oficial y actualmente no puede competir en el Campeonato Mundial ni en los Mundiales de Paratletas el próximo año.

Leeper tendría que pasar la revisión de sus prótesis después de que las normas impuestas a principios de este año cambiaran la altura máxima de pie. El propio Leeper admite que sus prótesis actuales son demasiado largas y no pasarían la prueba, pero afirma que las reglas no son justas para los corredores amputados.

En cualquier caso, está dispuesto a competir contra atletas con discapacidad en los Juegos Olímpicos y este otoño ha realizado una serie de pruebas en la Universidad de Colorado para intentar convencer al organismo rector del deporte, la IAAF, de que le permita ser tratado como a los demás. Una tarea difícil, potencialmente imposible.

«Dicen que el hombre sin piernas es demasiado rápido», comenta Leeper. «Dicen que tengo una ventaja injusta. Así que ésta es mi motivación extra para superar las barreras».

Nadie, y menos Leeper, sabe cómo va a terminar esta historia. Con su futuro en manos de terceros, Leeper sigue haciendo lo que hace, trabajando duro y entrenando para competir con los mejores.