La maratón de Pyongyang, celebrada el pasado domingo 8 de abril, es una mezcla de evento deportivo y oportunidad para conocer un lugar hermético en el mundo como es Corea del Norte. No hay muchos valientes que se atrevan a ir allí, y no ya por la distancia, que parece ser lo menos importante, sino por la tensión impuesta por Donald Trump y sus relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte.

Pyongyang 2018

Foto: AFP/GETTY

Solo 429 corredores extranjeros de 43 nacionalidades diferentes tuvieron el valor de correr este año esta edición que ha sido distinguida con la etiqueta de bronce por la IAAF.

A pesar de esta distinción, el descenso de corredores extranjeros ha sido notable, frente a los más de 1.000 que compitieron en 2017. Para ponernos en contexto, en su momento álgido, más de 5.000 turistas occidentales viajaban anualmente a Corea del Norte, una quinta parte de ellos eran estadounidenses.

Pero el año pasado las cosas cambiaron radicalmente y Donald Trump prohibió viajar a los estadounidenses en septiembre, tras la muerte de un ciudadano norteamericano que fue detenido y retenido en Corea del Norte durante 17 meses cuando se encontraba de vacaciones. Una vez de vuelta a América en estado crítico, murió poco después.

Pyongyang 2018

Foto: AFP-JIJI

La maratón de Pyongyang

La maratón de Pyongyang salió a las 9 de la mañana del emblemático estadio Kim II-sung, con su aforo de 50.000 espectadores casi lleno, antes de pasar por los sitios más típicos de la capital norcoreana, como la plaza Kim II-sung y la nueva zona de desarrollo prevista para la ciudad, la calle Mirae.

Esta prueba se ha convertido, por raro que parezca, en una buenísima oportunidad para conocer este país hermético al exterior. “No pierdas la rara oportunidad de ser uno de los pocos en el mundo que han corrido la maratón de Pyongyang”, era unos de los claims que utilizaba una de las agencias de viaje de Corea del Norte.

Una muy buena oportunidad para muchos corredores/turistas de sacar fotos durante todo el recorrido, una de las pocas ocasiones en las que un turista extranjero puede moverse por la ciudad sin la presencia de un guía.

El norcoreano Ri Kang-bom, de 25 años, se impuso en la maratón masculina con un tiempo de 2 horas, 12 minutos y 53 segundos, ante el entusiasmo de las multitudes. “Estoy muy contento de haber satisfecho las expectativas de la gente”, dijo nada más terminar. El ganador se impuso ante varios corredores profesionales, incluyendo 13 atletas africanos, que competían en la categoría de élite.

La maratón femenina fue para la también norcoreana Kim Hye-gyong con un tiempo de 2 horas, 27 minutos y 24 segundos. Su hermana gemela, Kim Hye-gyong, fue segunda.

Pyongyang 2018

Foto: AFP/GETTY

En un país donde el deporte, al igual que el resto de la vida, gira siempre alrededor del sistema político impuesto por el Estado, la maratón se inauguró para conmemorar el 69 cumpleaños del primer líder local, Kim II-sung. Desde entonces, se celebra siempre en una fecha similar, en torno al 15 de abril, la más importante del calendario norcoreano.

La maratón se abrió a la participación de corredores amateurs hace tan solo cuatro años, en 2014, coincidiendo con el ascenso al poder de Kim Jong-un dos años antes. Esta nueva apertura de Corea del Norte hacia el deporte se ha visto en los recientes Juegos Olímpicos de invierno, celebrados en Corea del Sur.

Las tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte parecen haber pasado factura en las mentes de los aspirantes a correr la prueba, pero los recientes movimientos del líder norcoreano Kim Jong-un para calmar la situación, parecen haber disipado los temores y dudas de algunos competidores. Las agencias de viaje, de hecho, remarcaron que habían visto un aumento en el interés de los turistas por participar en la maratón en los últimos meses. Recordemos que en 2014, primer año que la maratón de Pyongyang permitía la participación a deportistas no profesionales también de otros países, fueron un total de 225. En 2015 ya eran 600 corredores.

Fuente: bbc, japantimes