La nadadora estadounidense Eva Merrell ha dado un paso adelante y se ha abierto para tratar un tema fundamental en los deportistas como es la salud mental y el estigma que simboliza. Hace unos días Merrell, de 19 años, publicaba en su perfil de Instagram unas declaraciones hablando abiertamente sobre su caso en concreto de una forma valiente y muy clara.  Recordemos un poco cuál fue la trayectoria de esta nadadora a través de sus declaraciones a SwimSwam.

La temporada universitaria empezó el pasado mes de septiembre con una gran ausencia, la de Eva Merrell, que cursaba primer año en la Universidad de Georgia. De hecho, Merrell no había competido en ninguna prueba desde agosto de 2017, cuando le diagnosticaron mononucleosis mientras competía en el Open de Estados Unidos en Nueva York. La nadadora, originaria de Newport Beach, también presentaba una frecuencia cardíaca anormalmente baja: «Estaba súper enferma, no me sentía nada bien.» Y más tarde ese año, se le diagnosticó un trastorno alimentario y fue hospitalizada un par de semanas después por bradicardia.

La bradicardia se manifiesta en personas con frecuencias cardíacas en reposo inferiores a 60 veces por minuto, algo muy habitual en atletas de resistencia. Pero el ritmo cardíaco de Merrell era sumamente bajo como resultado de su trastorno alimentario.

«Muchos médicos a los que visité atribuyeron este fenómeno a mi condición de atleta cuando en realidad mi corazón lo que estaba haciendo era ir deteriorándose poco a poco». Después de ser hospitalizada para tratar la bradicardia, empezó a recibir tratamiento para su trastorno. «En cierto modo me quitó un peso de encima saber lo que estaba pasando, era la única forma de poder abordar el problema y tratarlo.» El aprovechar un retiro con todo el equipo femenino y escuchar a otra chica hablar sobre su propia lucha con la salud mental le inspiró a Merrell a abrirse al resto:

«En realidad, nunca se lo he dicho directamente a la mayoría del equipo masculino, creo que lo saben porque todos estamos muy unidos, pero es algo de lo que me cuesta hablar porque existe un estigma tan negativo en torno a los trastornos alimentarios y la salud mental. Quiero que este tema sea algo que se discuta y que la gente pueda ser educada y consciente de ello.

Eva Merrell

Foto: Instagram // Eva Merrell

Otros casos como Michael Phelps, Allison Schmitt y Missy Franklin

Eva Merrell no es la primera ni la última atleta de élite que habla sobre la salud mental en el deporte. En el verano de 2016,  Michael Phelps, el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos, ya hizo público su lucha contra la depresiónAunque la historia de Phelps es bien conocida, no es el único olímpico que ha sufrido esta situación repetidamente. Nadadoras como Allison Schmitt y Missy Franklin han hablado abiertamente sobre su lucha contra la depresión, y Schmitt, en concreto, ha sido muy activa en concienciación sobre la salud mental en los Estados Unidos.

Para Merrell es necesario echar un vistazo de cerca a la «olla a presión» que es el deporte de élite. «Hay mucho enfoque en la salud física, pero creo que debe haber más en la salud mental, porque es igual de importante. Creo que he tenido que replantearme mi punto de vista sobre el deporte, porque el trastorno alimentario era muy restrictivo, y eso se debió a que quería ser la mejor deportista», dice la nadadora. «Yo pensaba, bueno, si ciertos atletas comen eso y luego tienen ese rendimiento, yo tengo que hacer lo mismo.»

También ha aprendido el «equilibrio» de la individualidad: «Lo que funciona para una persona podría no funcionar para mí y viceversa. Yo era joven y muy ingenua cuando estaba en un nivel muy alto deportivo y no entendía suficientemente a mi cuerpo y que muchas veces mis necesidades eran opuestas a las de los demás.»

Los deportes pueden ser una magnífica forma de aumentar la autoestima, aprender a trabajar en equipo y esforzarse por alcanzar metas, dice Merrell. Pero también la natación, por su naturaleza individual, puede predisponer rápidamente el lado oscuro como caldo de cultivo ideal para la ansiedad y la depresión, entre otras enfermedades.

«Tenía miedo de mostrar mis debilidades, pero solo abriéndote es como puedes salvar tu vida. Y al hacer eso puedes salvar la vida de otras personas. Creo que una parte importante es entender que no estás solo, y que no hay nada de qué avergonzarse, y que conseguir ayuda es sólo algo que te hace fuerte, y no débil».

Después de estas declaraciones, la nadadora estadounidense reconoce que aunque no esté en el lugar que pensó estar ahora mismo, sigue decidida a enfocar su camino a través del deporte y conseguir sus metas.

En verano de 2017, Phelps fue nombrado miembro de la junta directiva de la compañía australiana de tecnología médica Medibio, que ha desarrollado tecnología para ayudar en el diagnóstico de trastornos de salud mental, incluyendo depresión y estrés crónico para intentar evitar todo este tipo de situaciones en deportistas de élite.