El triatleta viven de dos cosas: oxígeno y combustible. Bueno, también vive del ego, pero de eso hoy no hablaremos ^_^ El tema está en que ambos elementos son primordiales a la hora de conseguir que nuestro motor funcione, dándose una combustión a medida que respiramos y en función de lo que comemos.

Para que lleguemos al cenit de nuestro desempeño deportivo es básico que conjuntemos ambos elementos de la mejor manera posible.

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Centrándonos en la respiración, el aporte de oxígeno es básico a la hora de generar la energía. Habría dos clases, de las que ya hemos hablado más de una vez en Planeta Triatlón, la aeróbica y la anaeróbica.

Todos respiramos (bravo, Diego, bravo) de forma natural, pero quizás, y dependiendo del momento de entrenamiento o de competición que estemos, puede que no lo hagamos de la manera más eficiente, mediante un proceso relajado y profundo. Como en todas las cosas, hay que buscar cierta coordinación. Cuando aún no tienes demasiada práctica deportiva, uno se fatiga más de manera rápida y la descoordinación en la respiración aparece de forma prácticamente inmediata. En esos casos, lo aconsejable es parar, recobrar y también procurar regresar a coger el ritmo. Eso es algo que se logra más con la práctica que con otra cosa.

Obviamente en triatlón no va a ser igual el ritmo de respiración de corta, que de larga distancia, y tampoco es igual en cada una de las tres disciplinas (joder, hoy estoy sembrado).

Natación

Lo primero es reducir al mínimo la ingesta de agua, que sí, en aguas abiertas es complicado que te cagas. De igual manera, lo importante es entrenar el respirar poco, de ahí que haya que buscar sesiones de entrenamiento que incluyan series respirando cada tres, cinco, siete brazadas. Aquellos nadadores que reducen la frecuencia de respiración, envían más oxígeno a los músculos. Al principio te va a costar y mucho, con fuerte sensación de agobio, pero a medida que acostumbres al cuerpo, va a ser mucho mejor.

Además sacar menos la cabeza ayudará a tus técnica.

Bicicleta

No todos tenemos la capacidad pulmonar de Miguel Indurain, con capacidad para ocho litros. La mayoría de los mortales nos movemos alrededor de los seis. Lo que nos toca hacer, por tanto, es echar un pulso a nuestra genética y exigir a nuestros pulmones lo máximo, respirando igual que haríamos en el gimnasio levantando pesas: grandes bocadas y expulsión lenta y controlada.

Carrera a pie

El 80 por ciento del trabajo lo cubre el diafragma. Los estudios realizados al respecto por la Universidad de Brunel han demostrado que si mantenemos el diafragma recto, mejoraremos nuestra respiración y por derivación nuestra resistencia. Así que al correr trata de ir erguido, nada de dejar caer la cadera y el pecho hacia delante. Éste tiene que ir firme y abierto.

Hay técnicas para aprender a respirar que te dejarán hacerlo de forma relajada, profunda y ordenada con el ejercicio:

  • Respiración abdominal: el aire se concentra en la zona del abdomen, alentando así al sistema inquieto parasimpático, que es el que relaja el cuerpo humano. No es la respiración más adecuada para triatlón, precisamente. Cuando hayáis acabado de entrenar, sí. Ahí toda la respiración abdominal que queráis.
  • Respiración torácica: a la que todos estamos más acostumbrados, tiramos de pulmón, inspirando por la nariz y expirando por la boca.

Foto de portada: 220triathlon