En Planeta Triatlón ya sabéis que miramos con ojitos a Chris Froome. Reconocemos que no somos objetivos, nos encanta. Nos ocurre lo mismo que con Peter Sagan. Ambos rompen moldes y te hacen ver el ciclismo como algo más que dar pedales, diseñar una estrategia e intentar ganar. Tienen una marcada personalidad y se ve en todos y cada uno de sus actos.

La última del británico es de una sinceridad abrumadora: la jornada de descanso de ayer martes en la Vuelta sirvió para que en rueda de prensa el ciclista originario de Nairobi reconociese que a su entender los 93 repescados del domingo en Formigal deberían estar fuera de carrera. Esto incluye, recordemos, a sus compañeros del Sky. De hecho hasta se podría entender una crítica a su propio equipo, que no en vano le dejó libre a su suerte -y tirando por la borda el trabajo de las dos últimas semanas- tratando de reducir tiempos con Nairo Quintana y Alberto Contador.

No ha sido el único ciclista profesional que se ha quejado de la repesca.

En Planeta Triatlón seguimos insistiendo en que independientemente de que sea legal, dado que el reglamento recoge la posibilidad de repescar a un número importante de ciclistas en aras a no reducir la visibilidad de la carrera, no nos parece ético. Y ponemos muy en duda que redujese la espectacularidad de la prueba. Aparte de que adultera la competición.

No en vano el propio lunes el vencedor de la prueba, Jean-Pierre Drucker, y sus doce compañeros de fuga eran ciclistas repescados el día antes.