Ayer Héctor Guerra se proclamó ganador de la primera edición del Triatlón Madrid KM0 y rápidamente comenzaron a surgir las dudas y las protestas en las redes sociales. Pongámonos en antecedentes: en 2009, cuando defendía como ciclista profesional los colores del Liberty Seguros Continental, Héctor Guerra fue sancionado, tal como se explica en su entrada en la Wikipedia:

Sin embargo, el 18 de septiembre de 2009 se hizo público su positivo por CERA en la Vuelta a Portugal, al igual que el de dos de sus compañeros del equipo Liberty Seguros Continental, Nuño Ribeiro e Isidro Nozal.1 Guerra emitió un comunicado en el que negaba haberse dopado y dijo ser inocente.2 El 21 de octubre la UCI anunció que el contraanálisis había confirmado los positivos de todos ellos.3 La UCI confirmó la sanción por dopaje decidida por la RFEC (dos años de suspensión, hasta el 2 de agosto de 2011) y añadió una sanción económica de 35.000 euros.4

Transcurridos los dos años de sanción, volvió al deporte, ya directamente a disputar pruebas de triatlón con bastante éxito, con podio en Desafío Doñana y en los XTerra.

Quiero dejar claro, antes de seguir, que este artículo es únicamente una reflexión que lanzo al aire, porque los tweets que leí ayer al respecto, dan muy mucho que pensar sobre cómo debería comenzar a gestionarse el tema del dopaje en las pruebas de triatlón. No quiero ni defender a Héctor Guerra, ni criticarle. Yo soy de la opinión de que cumplió su sanción, y que ya está, que borrón y cuenta nueva, pero entiendo que la situación se tiene que analizar.

No obstante, fueron muchos los que hicieron pública su opinión, y encima triatletas famosos a quienes hay que tener muy en cuenta:

Y así, infinidad de tweets que criticaban la victoria de Héctor Guerra. Está claro que una vez que se ha demostrado que has hecho trampas para estar en la élite, independientemente de que cumplas tu sanción, la sombra de la duda siempre va a estar ahí, pero también soy de la opinión de que la gente tiene todo el derecho del mundo a una segunda oportunidad. El artículo 25 de la Constitución Española no lo dice expresamente (aunque mucha gente lo entiende así), pero creo que éticamente se debería tener derecho a algo parecido a la reinserción. Cumples una condena, punto y seguido. A vivir de nuevo, para bien o para mal.

Pero claro, volviendo a la sombra de la duda… También soy de la opinión de que una vez que se demuestra que has querido ser más listo que los demás, las sanciones deberían ser de por vida. Has hecho trampas, lo sentimos, no puedes volver a jugar con nosotros. Quizás en las pruebas oficiales de federaciones no se podría, porque coartarías ciertos derechos fundamentales, pero en las pruebas privadas… Uhm. Igual que en los bares hay derecho de admisión… Quizás debería haber algo parecido.

Principalmente porque ahorraría problemas. Me pongo en el papel de los amigos de Triatlón KM0, a los que como medio colaborador tengo mucho cariño, y tienen una papeleta del doce. Lo que tenía que ser una fiesta cojonuda, con el éxito que supone conseguir meter un larga distancia en el centro de Madrid, se convierte en una manzana envenenada. Los pobres dieron su opinión (que me parece completamente lógica), y les han caído palos ¿Cómo se maneja esto? Uff, complicado.

No sé. ¿Qué opináis vosotros?