Siempre hablamos de nosotros. De como lidiar el triatlón y la familia. De qué sentimos, de si hay culpabilidad por nuestra parte por marcharnos de casa a entrenar… Pero y nuestras parejas, ¿qué piensan nuestras parejas? ¿Qué es lo que peor llevan de nuestra maravillosa afición?

Las horas dedicadas

¿Cuántas horas entrenamos a la semana? ¿Diez? ¿Doce? El otro día escuché a las Hermanas Alonso que ellas rondaban las treinta. Menos mal que ellas se dedican solo a ésto. Bueno, y a estudiar. Normal que questras parejas terminen hasta las mismisimas narices de estar solas en casa. Que claro, o tienen un buen hobbie y una santa paciencia, o terminan mandándonos a freir espárragos. Con toda la razón del mundo.

Sustituir los sábados de ocio por la bicicleta

Antes los sábados eran de quedarse en la cama jugueteando, preparando desayunos pantagruélicos mientras sonaban nuestras canciones preferidas en el Spotify… Luego se iba al mercado, se compraba una lubina y se cocinaba mientras se bebía a medias un buen vermú. Ahora nuestras parejas se levantan solas, a las nueve y media de la mañana. No hay música. No hay zumo de naranja y no hay caricias. Solo el eco por la casa mientras nosotros, a varios kilómetros, buscamos algún KOM del Strava.

Uff. De ponerse en su papel da hasta un poco de miedo, ¿no?

Eso de que siempre estemos pensando en renovar el material

Necesito ruedas nuevas. Necesito un pulsómetro nuevo. También necesito cambiar el cuadro. Tendría que comprar un manillar aero. Y así todo el rato. Necesito. Y necesito. Y tengo que. ¿Y nuestra pareja, qué necesita? ¿Lo sabemos?

Que nos gusten más las chicas y los chicos triatletas

Si somos chicos y vemos una chica en trimono, nos gusta. Y si en cambio somos chicas y vemos a Joao Pereira, nos gusta. Vemos en la tele a Gomez Noya y nos gusta. Si vemos a Jan Frodeno, nos gusta. ¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “búscate una pareja triatleta”? Ay. Y en casa, nuestro chico o nuestra chica, con su santa paciencia, su zumo de naranja y sus ganas de darnos una colleja.

Que al salir de fiesta con amigos el tema único es el triatlón

Nuestros amigos son casi siempre triatletas. Es normal, es la tribu con la que más tiempo pasamos a lo largo de la semana. Y al final, terminamos saliendo los viernes y los sábados a cenar con ellos. Y con nuestras parejas, claro. ¿Y de qué hablamos? De la próxima competición, de los últimos entrenamientos, de material, de los PROs… ¡Vaya aburrimiento somos, pardiez!