Salir en bicicleta los sábados o los domingos por la mañana es algo maravilloso. Y más si se hace en grupo, que te puedes ir contando la biblia en verso, o recordardo pruebas pasadas o analizando las que están por venir. Tenemos nuestros riesgos ciclistas, por desgracia, pero en la mayoría de los casos disfrutamos. Y mucho. Pero no se nos puede olvidar que también tenemos obligaciones.

¿Obligaciones los ciclistas? ¿Qué me estás contando? Pues sí. Y unas cuantas además.

Saludar a los ciclistas

El deporte es sinónimo de muchas cosas: esfuerzo, sacrificio, afán de superación… Y compañerismo. Me aventuraría a decir, incluso, que por encima de todo. Así que la pregunta es obvia: ¿qué cuesta saludar a quienes nos cruzamos por el camino? Vayamos en grupo, o vayamos en solitario, esos otros ciclistas con los que coincidimos en la carretera están haciendo lo mismo que nosotros, comparten nuestra pasión, ¿qué menos que dar un buenos días, o un buenas tardes, o si vamos con la lengua fuera, simplemente levantar la mano?

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Foto: Pool Photo // Bryn Lennon

Respetar las normas de tráfico

Se nos llena la boca protestando contra la falta de civismo de algunos conductores, pero luego somos laxos con el seguimiento de las normas de circulación. Pues no. Los semáforos en rojo están para parar, no son un ceda el paso o un stop. Si se nos fastidia el ritmo, vaya, una putada: es lo que tienen los entrenamientos, que son con tráfico abierto. Tranquilos que luego en competición podréis dar rienda suelta a la pedalada prodigiosa.

Pero mientras tanto, los sábados y los domingos, nada de saltarse las normas de circulación a la torera. Si queremos hacernos respetar, es básico que no tengan nada que objetarnos.

No tirar los papeles de las barritas o los geles

Conviene recordar que las carreteras no se limpian por sí solas, y que por desgracia las cunetas son lo suficientemente hondas como para acumular bastante mierda. Y que la mayoría de los maillots ciclistas traen tres maravillosos bolsitos en los guardar infinitud de cosas. Si lo hacen los ciclistas profesionales en plena carrera, ¿por qué narices no lo vamos a hacer nosotros?

Un sábado cualquiera en #lavuelta

Una foto publicada por David Lopez (@dlogar) el

No hacerse fotos con el móvil pedaleando

Os imagináis a un conductor haciéndose un selfie mientras va por la autopista a 120kms/h? Todos le tildaríamos de loco, cuando menos. ¿Y por qué nosotros sacamos el móvil sin pudor ninguno para hacernos una foto o hacérsela a los compañeros? ¿Tanto nos cuesta esperar a que estemos en parado? Claro que todos queremos tener un recuerdo de una salida, sobre todo si lo hemos pasado comansi, pero no hace falta asumir riesgos innecesarios, ni para nosotros, ni para quienes vienen detrás, que probablemente se irían al suelo inmediatamente después de nosotros.

Si la salida es tranquila, es tranquila

A todos nos gusta ir deprisa. Pero todos los grupos suelen ser heterogéneos y contar con auténticos especialistas contra el crono, y domingueros a los que nos gusta, o ese día nos toca, ir tranquilos. Si el día antes, cuando por whatsapp, telegram o correo se ha organizado la salida se especificaba que era tranquila, hay que ir a un ritmo sostenido accesible a todo el mundo. Y habrá algunos que se suban por las paredes yendo a 26kms/h pero amigos: haberlo pensado antes.

Si queréis ir en grupo, tenéis que asumir las velocidades del grupo. Y ni mucho menos comenzar a picar al personal para llevarles a vuestro ritmo deseado, porque posiblemente en la parte trasera esté habiendo compañeros que, por vuestras ansias de velocidad, lo estén pasando realmente mal.

Foto: Flickr // Gianmarco Galbati

Foto: Flickr // Gianmarco Galbati

Se espera a los rezagados

De igual manera: si en algún momento dado alguien se queda cortado, se levanta el pie del pedal. Si se están haciendo series y se va a distintas intensidades, no pasa nada, al terminar una serie o un bloque, el periodo de recuperación se hace de tal manera que el pelotón se pueda reagrupar.

Con estas cosas siempre pensad que entrenar en grupo es mucho mejor que entrenar en solitario, y que además para aquellas personas que se quedan cortadas es muy frustrante continuar una salida sin tener un compañero al lado.

Se ayuda al compañero en problemas

Vayamos en grupo, vayamos en solitario: si vemos a alguien parado en una cuneta, mirando su bicicleta con desesperación, no cuesta absolutamente nada parar y preguntar si se puede ayudar en algo. Ya sabéis: hoy por ti, mañana por mí.

Avisar de posibles problemas en el asfalto

Yendo en grupo los que van en cabeza son los ojos en la carretera de los que van en el interior o la parte trasera: son los primeros en ver los baches, las piedras en el asfalto, o ciclistas a punto de ser adelantados por nuestro ritmo endiablado. ¿A que no cuesta hacer un gesto indicando a nuestros compañeros que estamos a pocos metros de encontrarnos con algún elemento susceptible de darnos un susto?