¿Hay unas pautas o fases por la que suele pasar un triatleta popular? Normalmente sí, a no ser que hayas llegado a categoría pro por la puerta grande. Como seguramente no sea el caso, es probable que te suene alguna de las 9 fases que te vamos a relatar a continuación o estés pasando por alguna de ellas.

Leer esta entrada puede venirte bien para saber qué futuro te espera e ir preparando el terreno a nivel personal, familiar, profesional y, sobre todo, de ahorro, porque ya te avisamos que este deporte es todo menos económico.

Acaba un maratón

Foto: Flickr // Ketubara Percusión Danza Brasil

Foto: Flickr // Ketubara Percusión Danza Brasil

La vida de cualquier triatleta popular comienza terminando un diez kilómetros, una media maratón o un maratón de carrera a pie. La distancia es lo de menos. Es muy importante, eso sí, que suponga un reto. Y cuando has conseguido alcanzar ese objetivo, ya te puedes poner el mundo por montera que te ves capacitado para todo lo que el futuro te depare.

El esfuerzo suele ser proporcional a la distancia elegida. No es lo mismo meterse 42 que 21 kilómetros. Por tanto, es más probable que aquellos que ya saben lo que son las diferentes distancias pasen a la siguiente fase antes que los que están saboreando todavía las mieles de las primeras carreras populares. Mi humilde consejo en esta fase: disfruta todo lo que puedas de cada competición, cada carrera es única e irrepetible. Tu primera maratón es una y solo una, y no volverá a repetirse.

Se compra una bici de aluminio

Cuando ya empezamos a saber lo que son las tendinitis, las fascitis y todo lo que acabe en “itis” por la pila de kilómetros que les hemos metido a nuestras piernas es un buen momento para mirar con buenos ojos a las bicis. Seguro que siempre te ha llamado la atención cuando sales a entrenar el buen ambiente que hay en las grupetas con las que te cruzas. Giro, Tour y Vuelta son pruebas que no te has perdido nunca desde el sillón de tu casa y siempre te has preguntado por qué no probar un día. Siempre “engañado” por algún buen colega, te lanzas al mercado ciclista. Lo primero, la bici de aluminio, que ya has mirado precios y el carbono está por las nubes. Tiempo al tiempo, todo llegará.

Hace un triatlón popular

Foto: Cano Sports

Foto: Cano Sports

Somos corredores consumados, tenemos una bici nueva de aluminio, ¿no vamos a dar el paso a algún duatlón o triatlón? Te suena que es un deporte que empieza a ponerse de moda, algún compañero pasea orgulloso con su mochila de Ironman por la oficina cuando sale a entrenar, ¿y por qué no? En esta fase siempre hay alguien que actúa como gancho, el que te dice que es una prueba muy divertida donde vas a disfrutar muchísimo. Y allá que vas. Seguro que tu primer tri es de esos en los que se apuntan miles de personas que salen en tandas de cien en cien. Si consigues salir dignamente del agua, ya te está faltando tiempo para apuntarte al siguiente, no falla.

Se compra un pulsómetro

En la fase anterior ya estás perdido, ya no ves más cosas en tu cabeza que triatlones y tu vida empieza a girar alrededor de este deporte. Tienes abrasado a tu compañero de oficina que paseaba tan orgulloso con su mochila Ironman. No haces más que consultarle dudas y preguntas típicas de material y empieza a darte esquinazo poco a poco. Es hora ya de convertirte en un verdadero triatleta y hacerte con un buen pulsómetro que revele ante las autoridades competentes que lo eres. Por esta fase hay que pasar antes o después, ¿qué pulsómetro me compro? Ríos de tinta han corrido analizando cada temporada esta materia, aquí te dejamos nuestro análisis. Llegar a cualquier reunión o cita con un aparato de estos te hace sentirte por encima del bien y del mal.

Se compra una bici de carbono

Vamos a ver, tienes ya un pulsómetro que te ha costado un cuarto de la bici de aluminio que te compraste en la fase dos. ¿Empiezas a cuestionarte el peso y el grupo de la bici? Pues entonces, bienvenido a la fase cinco, donde todo triatleta siente la necesidad imperiosa de pasar a bici de carbono.

No hay que preocuparse en exceso si sientes la llamada del carbono. Como ya vienes ahorrando hace meses desde que te percataste que este deporte no era solo correr, es simplemente una cuestión de números. El mercado te ofrece unos pepinazos increíbles. Solo hay que saber decidirse por la mejor opción y suplicar que te sirva al menos para un par de añitos o más. No hay que quemar etapas ni fases en la vida de triatleta popular, ¿eh? Hay que saborear todas y cada una de ellas.

Hace un triatlón de media distancia

Foto: Getty Images // Warren Little

Foto: Getty Images // Warren Little

Con algún que otro sprint y olímpico en nuestras espaldas, con un pulsómetros que hemos conseguido ir entendiendo a lo largo de los meses y con una bici de carbono que pesa menos que una pluma, nos enrolamos en la aventura de la media distancia. Esta fase ya da un poco más de miedo. No es cuestión de material ni de intimidar al contrario en el box, sino que aquí ya hay que venir de casa entrenado, y cuanto más, mejor. Es como hacerte hombre en triatlón. Ya podrías mirar a la cara a muchos compañeros después de pasar por esta prueba de fuego.

Se compra una cabra

Foto: Facebook//Pato Doucet

Foto: Facebook//Pato Doucet

Hemos salido reforzados de la fase 6, hemos terminado fuertes y muy orgullosos con nuestro tiempo. Incluso podríamos haber dado un poco más. Pero como íbamos acogotados con el miedo a no terminar, no hemos sacado el verdadero triatleta que llevamos dentro. Pulimos un poco la distancia, hacemos un par de pruebas más en la temporada y empieza a venirnos a la cabeza la imagen de una cabra. Esa cabra con la que conseguiremos robarle segundos al viento y desafiaremos la velocidad del sonido. En este punto las cosas empiezan a ponerse mal en casa porque nadie sabe qué es una cabra. Explica en casa qué es una cabra que seguro que les va a emocionar…

Hace un larga distancia

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

No hay verano sin sol ni larga distancia sin cabra. Lo tienes todo para debutar con todas las de la ley. Ahora solo queda seleccionar a qué prueba te apuntas, preferiblemente una de las que tenga mucha reputación en el calendario internacional no sea que, tal y como están las cosas, te la anulen dos meses antes de empezar. Piensa en las fotos, en toda la parafernalia que acompaña a una larga distancia. Estás llamado para pertenece al Olimpo de los dioses del triatlón. Solo unos pocos son los llamados y tú estás en los elegidos. Disfruta el momento.

Vende la cabra y engorda

Larga distancia terminada, fotos por toda la casa acoplado, sin acoplar, entrando en meta, con neopreno, saliendo del agua, entrando… Aparcas la cabra y no la vuelves a coger en una temporada larga. Unas cañitas con los amigos, unas cenitas por aquí, unas copas por allá. El caso es que te das cuenta que llevas sin dar pedales como 3 meses seguidos. Escuchas la palabra triatlón y se te ponen los pelos de punta. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, le vendes la cabra a tu amigo del club que tanto empeño tiene en hacer su primera distancia.