Hoy he tenido la suerte de asistir a una ponencia de Alex Rovira titulada “Creer, crear y lograr” que me ha encantado. Y no sólo me ha llamado la atención por el dominio que tiene en materias como la psicología, la filosofía, la antropología o la sociología. Me ha sorprendido porque ha utilizado varios ejemplos basados en el deporte para explicar algunos conceptos con los que ha articulado su ponencia que hacen que una le ponga mucha más atención de lo habitual. Uno de estos ejemplos ha sido el famoso caso de Dick y Rick Hoyt. Estoy segura que a todos los triatletas, por muy fuertes que seamos, nos toca de lleno nuestro lado sensible el ver de lo que es capaz un padre por un hijo cuando confía en algo, lucha y se comprometo por ello, y termina consiguiéndolo. Pero la historia del Hoyt Team no es el centro de esta entrada. Esa historia merecería un artículo bien escrito.

Quiero explicaros otro concepto que creo puede sernos de ayuda para los que practicamos un deporte como el triatlón o cualquiera de sus tres disciplinas. Y no hablo de conceptos de autoayuda, ni de pájaros y flores, ni de ideas abstractas que no se pueden aterrizar en el mundo real. Hablo de las barreras mentales que nos ponemos muchas veces en la vida y, por extensión, en el deporte. Dice Rovira que “nuestras creencias condicionan lo que creamos”. ¿Qué quiere decir con esta afirmación?

Pues quiere decir que las cosas las consigues porque crees firmemente en que puedes conseguirlas. Si te enfrentas a una prueba pensando que no has entrenado lo suficiente, que te van a sobrar kilómetros o que no puedes, probablemente no consigas terminarla nunca. Es la diferencia del que sale creyendo en sí mismo desde el primer minuto, que sabe que tiene un acuerdo inconsciente consigo mismo que le da el 50% de probabilidades de terminar la prueba frente al que no cree en sus posibilidades. El otro 50%, por supuesto, depende de nuestro entrenamiento y de la forma física que tengamos. Pero que tengáis claro que nada sucede sin el acuerdo de los inconscientes.

Y para que veáis de qué estamos hablando, aquí tenéis un ejemplo con el récord de la milla (1.609 metros) a lo largo de la historia.

Os pongo un poco en antecedentes.

  • 1852: Charles Westhall, corredor profesional, es el que ostenta el primer registro no oficial para la carrera de la milla en Londres. Tiempo: 4.28 minutos, lo que era un verdadero marcón para la recién estrenada segunda mitad del siglo XIX. Además, la historia dice que esta marca se consiguió en una pista de carbonilla después de una intensa lluvia, así que nos quitamos el sombrero ante este corredor.
  • 1913, fundada ya la IAAF (International Association of Athletics Federations). John Paul Jones establece en Massachusetts  el primer récordo mundial oficial para esta distancia con un tiempo de 4:14 minutos.
  • En los sucesivos años, se continuó rebajando segundos a esta marca hasta llegar a los 4:01 conseguido por Gunder  Hägg en 1945. Pero la barrera de los cuatro minutos no caía.
  • ¿Y por qué no se conseguía romper esa barrera física en el crono? Pues porque la mayoría de la gente pensaba que no se podía conseguir, y punto.  Por aquel entonces se afirmaba que era imposible que el cuerpo humano pudiera correr más rápido y que colapsaría con la presión y se produciría una muerte en ese mismo momento. Médicos, periodistas, analistas deportivos y atletas habían ido creando un mito: “una barrera tanto psicológica como física, como una montaña inconquistable; cuanto más cerca estaba, más infranqueable parecía” (John Bryant).
  • Tuvo que llegar Sir Roger Bannister, estudiante de Medicina en la ciudad de Oxford por aquel entonces con sus 25 años para demostrarle al mundo entero que se podía romper con ese mito absurdo. 6 de mayo de 1954, pistas de atletismo de Iffley Road en Oxford. La carrera fue todo un acontecimiento deportivo en Inglaterra que congregó a casi tres mil personas, gran parte de la prensa estaba allí dispuesta a cronometrar el tiempo de Bannister. Las mejores liebres del momento a las que debía seguir hasta que éstas no pudieran continuar marcando el ritmo de la prueba. Bannister logró la victoria en la milla con un tiempo de 3:59:40 siendo el primer hombre en la historia en bajar de los 4 minutos.

Merece la pena ver esta carrera del que luego sería un prestigioso neurólogo, Sir Roger Bannister:

Bueno, y después, ¿qué? Pues después de que Bannister demostrara al mundo entero que bajar de la barrera mental y física de los 4 minutos en la milla sin riesgo de muerte era posible, entonces ya el resto de atletas también lo vio claro. Y, ¿cómo se traduce el hito que marcó el británico? Pues se traduce así:

  • Entre 1954 y 1955: 37 atletas consiguieron bajar de los 4 minutos en la milla.
  • Entre 1955 y 1956: 300 atletas consiguieron rebajar la marca.
Bannister

Sir Roger Gilbert Bannister, primer atleta en bajar de los 4 minutos en la milla

Conclusión de esta entrada y que espero os sirva para momentos en los que pensáis que no podéis con cualquier tipo de prueba, no sólo deportiva:  Creer nos da la confianza suficiente para crear un compromiso  y lograr lo que nos hayamos propuesto.

Por último, las 10 mejores marcas de todos los tiempos en la milla, cuyo récord no ha sido batido desde 1999:

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