Los triatletas somos unos quejicas, lo sabe todo el mundo, y lo peor de todo es que muchas veces buscamos en factores exógenos excusas para no asumir los propios errores. En natación, por ejemplo, hay dos que no pueden faltar en los greatests hits de cualquier triatleta: “Su neopreno es mejor que el mío y por eso nadan más rápido” y la de “me han dado hostias hasta en el carné de identidad y por eso he nadado mal”…

Eso o pecamos de una baja autoestima: “no, es que nunca tendré la técnica que tienen Mengano y Zutano”.

Pero la verdad, y ésto lo digo como entrenador, hay muchas veces que todo se resume en no tener la suficiente fuerza de voluntad y sobre todo a tener miedo. Y la pregunta es: cuando estamos en el agua ¿cómo evitar montarnos todas estas películas en la cabeza? ¿como tratar de evitar las excusas?

Llegar a la raíz del problema

Lo primero es saber por qué estamos poniendo la excusa en cuestión. Y como decíamos hace un momento, muchas veces todo radica simplemente en el miedo. Miedo a parecer inferior, a ser más débil que el resto, a ser considerado el nadador más lento de nuestro grupo de entrenamiento… Y en el día de la carrera, a que una patada nos quite las gafas, que traguemos más agua de la esperada…

Si perdemos ese miedo, basándonos principalmente en la idea de que el triatlón es un deporte que hemos de disfrutar, y en el que solo competimos contra nosotros mismos, tendremos bastante camino ganado.

Foto: Flickr // R Stabler

Foto: Flickr // R Stabler

No preocuparse del tiempo empleado

¿Nuestro ritmo nadando es de 2’15” en el 100 y vamos a quedar de los últimos en el segmento? No pasa absolutamente nada. Eso no nos tiene que frustrar. Nada de lo que hagamos en triatlón nos tiene que frustar. Al terminar una prueba céntrate en analizar otras cosas distintas a los tiempos empleados. ¿Estoy contento con la técnica de natación empleada? ¿Me orienté bien en el agua? ¿He salido con buenas sensaciones? Si la respuesta es afirmativa, genial, da igual la marca. Si la respuesta es negativa, simplemente analiza los “posibles errores” y ya tienes trabajo para las próximas sesiones de entrenamiento.

Tratar de ser objetivos

Por naturaleza, tendemos a exagerar nuestras debilidades y a minimizar nuestros puntos fuertes. Así que, por ejemplo, trata de conseguir el mayor feedback por parte de tu entrenador o de tus compañeros de equipo.

Foto de portada: ITU Media