Pasadas las navidades, llegan los nuevos (o viejos) propósitos por cumplir, con energía renovada y una ilusión trementada. Y es que en nada comenzamos con los retos marcados en el calendario. Y partamos de una premisa: quien más, quién menos, hemos cometido excesos en estos días de navidades. Es momento de volver a cuidarnos, retomar los entrenamientos programados, seguir unas pautas horarias, descansar nuestras horas y alimentarnos en condiciones.

Saliéndome de lo estrictamente nutricional, que es de lo que suelo escribir, hoy quiero hacer una pequeña reflexión en relación a -según mi parecer- deberíamos hacer más hincapié cara a mejorar nuestro rendimiento deportivo. Y pongo en negrita lo de nuestro para recalcar que cada uno somos un mundo, con unas características innatas: lo que a uno le funciona bien a otro puede que no.

Estímulos físicos – psíquicos

Abarca una infinidad de singularidades, desde el precalentamiento, las series (largas, cortas, rápidas, lentas), los rodajes, las épocas de la temporada en que nos encontremos… Está claro que es diferente entrenar en noviembre que en agosto, y los objetivos en cada momento cambian: el rendimiento es distinto, los estiramientos son distintos, el énfasis en la visualización de la competición es distinto…

Esta pata es muy importante: Aquí iniciamos los objetivos de una larga temporada. Antes incluso de empezar los entrenamientos cada uno de nosotros hayamos hecho un esquema mental de las competiciones a las que podemos o nos gustaría ir. A partir de ahí se planifican los entrenamientos, los objetivos principales y los secundarios.

De esta decisión nos surgen los mesociclos, ciclos y microciclos, sus cargas, los trabajos específicos, qué tipos de series…

¿A dónde quiero llegar a parar? A que se requiere una buena planificación, seguir el método y calendario marcado, no saltarse pasos… Sin una buena base es casi imposible mantener o alcanzar un pico de forma: si entrenas, caminas.

Nutrición

 

Primera de las partes del tan citado «entrenamiento invisible». Seguro que has escuchado en alguna ocasión la frase «una buena alimentación no te va a convertir en campeón, pero una mala puede convertir a un campeón en un corredor de fin de semana».

En cada momento de la temporada se requiere una nutrición correcta. No podemos hacer una sesión intensa sin antes habernos cerciorado de tener los depósitos energéticos lo más completo posible, con una buena hidratación… Es como tener un Ferrari y cambiarle las ruedas cada cien kilómetros: si no llenamos el tanque de gasolina cada vez que gasta, por muy bonito que sea, no va a avanzar.

Descanso

 

Tan fundamental como la nutrición y una correcta planificación. En mis tiempos de piragüista había un seleccionador nacional que continuamente repetía a sus pupilos: «el descanso es un entrenamiento para el siguiente entrenamiento». Y no le faltaba razón.

Hay que dormir las horas suficientes, dar tiempo suficiente al organismo para regenerarse y optimizar las reservas energéticas. Hace poco leí un artículo que hablaba sobre que el futuro del deporte se orientaba a una buena relación entre el descanso la noche previa a un entrenamiento, y el entrenamiento en si.

A todo ésto hay que añadir el descanso mental, salir de vez en cuando de las rutinas.

 

 

Ahora toca sumar: estimulos-nutricion-descanso: Aquí solo sumamos tres factores, ¿dónde esta el cuarto? Pues bien, para mí todos estos forman una sinergia. Han de estar completos cada uno de ellos para conseguir un buen rendimiento deportivo, nuestro rendimiento deportivo. Si uno de los tres falla, la silla se queda coja. Si todas están completas la silla sera firme.