Este fin de semana el mundo triatleta esperaba con expectación el duelo entre los dos mejores triatletas de larga distancia del momento, el canadiense Lionel Sanders y el alemán Jan Frodeno. Por cierto, duelo de zapatillas: Skechers vs Asics. La marca americana ha metido la cabeza en la larga distancia en los últimos años y ya se está vistiendo a triatletas de nivel. Buen síntoma.

Sea como sea, lamentablemente, un pinchazo en los primeros kilómetros del segmento de ciclismo del doble Campeón del Mundo de Ironman nos dejó con las ganas de la susodicha revancha, dado que finalmente no pudo continuar en carrera, dejando el terreno solícito a Sanders para hacerse con la victoria, como terminó ocurriendo.

Ambos tenían ganas de revancha, y puede que nos satisfagan a lo largo del año, aunque sigue pareciendo claro que no será en Hawaii: Sanders sigue teniendo claro que no va a participar en el Campeonato del Mundo de Ironman, que prefiere centrarse en el de 70.3, donde los huesos van a ser tanto o más duros de roer en esta edición: a tenor de la evolución del año, se puede encontrar en Chaatanoga con Alistair Brownlee, Javier Gómez Noya, Sebastian Kienle y el propio Jan Frodeno.

Sea como sea, Sanders estaba muy contento con el desarrollo de la prueba, el 70.3 de Oceanside, donde ha demostrado que su mejoría en el segmento de la natación, su mayor déficit respecto al resto de triatletas, con un 25:20 en los 1.900 metros. Aún tiene margen de mejora: Jan Frodeno hizo 22:45