De Lionel Sanders ya hemos hablado varias veces, y por todos es conocida su historia: tras un pasado turbulento de alcohol y drogas que le llevó a buscar hasta el suicidio, descubrió las pruebas Ironman, en las que compitió por primera vez en 2009, y empezó a entrenar para, poco a poco, convertirse en profesional.

Hasta que hace unos meses, en el Ironman de Arizona, logró establecer un nuevo récord en las pruebas organizadas por la franquicia: 7:44:29 para completar los 226 kilómetros. Una barbaridad que le ponía en los altares de la categoría.

Pero pese a ello, pese a sus victorias recientes y a la marca, Lionel ha decidido que el próximo mes de octubre no estará en el Campeonato del Mundo de Ironman a disputar en Hawaii.

«Estoy avergonzado de cómo lo he hecho en Kona», ha declarado el corredor. «No le di a la carrera la importancia que se merece y fui sin la preparación necesaria». Pese a estar orgulloso de haber acabado la prueba, su vigésimo novena posición le hace no recordarla con gusto. «He tenido infinidad de malas experiencias a lo largo de los años, pero siempre he tratado de sacar lecciones que me hagan mejorar».

Y para este 2017 lo tiene claro: prefiere centrarse en el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3, que se disputa a principios de septiembre. «No puedes intentar ganar los dos campeonatos, o llegas bien a uno, o llegas bien al otro».

Además, se focalizará en mejorar su asignatura pendiente, la natación: en Kona 2016 salió de lagua ocho minutos por detrás del grupo de cabeza, lo que le hizo perder toda posibilidad de victoria. A lo largo de este ejercicio se centrará en incrementar sus ritmos para poder ser competitivo en las grandes ocasiones.

Sea como sea, con esta decisión de ausentarse de la madre de todas las pruebas, el próximo 9 de septiembre puede plantearnos un espectáculo indescriptible en el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3: Alistair Brownlee, Javi Gómez Noya, Lionel Sanders y todos los especialistas en la distancia. Brutal.